Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Donde manda capitan no manda marinero - Parte 7

Hoy nuestro día comenzó nuevamente muy temprano. Demasiado temprano dado la efectividad que tuvimos con esa madrugada al pedo. Me explico. Hoy temprano en la mañana cambiábamos de isla. De Santa Cruz, la mas poblada, a Isabela, la mas grande y volcánicamente activa. Para eso, hace dos días que compramos unos tickets de ferry o "lanchón saltador" que nos llevarían de una a la otra. El ticket decía que nos teníamos que presentar a las 6:45 de la mañana o a mas tardar a las 7 en punto, para abordar el barco. Coordinamos un taxi que nos pasara a buscar por el hotel a las 6:30. Nunca llegó. Junto con nosotros había dos muchachos y una muchacha que resultaron ser argentinos. La cocinera que nos preparaba el desayuno, ante la ignorancia de que alguien del hotel nos tenía que tramitar el traslado, salió ella solita a hacerle la morisqueta a cualquier taxi que se dignara a pasar por la avenida, a una cuadra de nuestro hotel. Por allá consiguió uno y le dijo que nos levantar y nos llevara al puerto. Llegamos a las 6:38. Hicimos todo el tramiterío (avisarle a un tipo que hacía rayitas como llevando el tanteador en un partido de truco que estábamos para embarcar) y comenzamos a hacer una cola... un poco lenta por así decirlo. Finalmente el barco que nos llevaría a tierras nuevas saliendo a las 7:30 de la mañana, zarpó a las 8:00 am. Como lo dije antes, nos hicieron madrugar al pedo!

Como ya he comentado en otro cuento, los traslados suelen ser moviditos, sobre todo porque depende mucho de las condiciones del mar. Si esta manso como agua de pozo o picado como pogo de Los Redondos. Hoy era una cosa en el medio, como Rapsodia Bohemia de Queen, ya que esta tan de moda nuevamente. Muy lento la cosa al principio y después se pone fuerte y animado. Al principio, íbamos surfando las olas como deportistas principiantes en la orillita. A los pocos minutos éramos el Mambo del Parque Rodó con una de Los Fatales. Se zangoloteaba de arriba para abajo y de costado. Súmenle a esto que el barco a diferencia de los de días anteriores, era todo cerrado. Cinco ventanas de cada lado de las cuales abrían solo dos por lateral. Mucha gente joven que se notaba que había tenido una noche ajetreada. Todas razones para creer que se iba a poner delicioso ni bien se comenzara a mover. Por suerte solo una muchacha se sintió mal unos minutos y nada mas. Recuerden que iba Ana junto a mí, y quienes mas la conocen saben que era gran candidata a llevarse el premio "malla de oro" en la especialidad gomitada. Para completar el cuadro, el capitán se ve que estaba estrenando marinero subalterno y tenía algunos detalles que coordinar con él. Me pareció percibir por el rabillo del ojo que no estaban teniendo un buen comienzo matutino.

Fueron casi dos horas de viaje y finalmente llegamos al reparo de la bahía de Puerto Villamil, metrópolis principal de Isabela. Un par de horas mas tarde comprobaría las dimensiones de tal metrópolis. La llegada a nuestro punto de anclaje fue un poco mas demorada de lo normal por múltiples razones. Por lo que pudimos observar, la entrada al puerto y el puerto en sí es a travez de unos canales que no estaban del todo señalizados. Además, el calado aquí era muy bajo y rocoso. El capitán le pidió a su subalterno que se fuera para la proa del barco y le fuera dando indicaciones para que el pudiera llegar al lugar de amarre. El capitán era un hombre cincuentón, en buen estado físico y de complexión mas bien grande. Al subirse al barco se tuvo que cambiar la remera por un buzo porque estaba todo transpirado de discutir o reclamarle al marino que hiciera las cosas bien o simplemente por la brisa cálida que nos rodeaba desde las 7 am. Andá a saber lo que le pasaba. El marino, muchacho joven de no mas de treinta años, pantalones con fundillos, championes tipo basquetbolista, musculosa y gorro con visera ancha y medio de costado. Todo la onda para estar tirando unos pasos y rapeando en las calles de Nueva York y viviendo de su voz. Nada que ver con un marinero cuyo capitán le apretaban los zapatitos y las medias le daban calor por cualquier cosa. Cuando comenzó a pedirle que le ayudara para entrar en puerto, que le diera instrucciones para esquivar las piedras y además lograr amarrar el barco a lo que fuera, mas o menos el diálogo fue el siguiente (leerlo con voz caribeña):

- Capitán dentro del barco : " Habla! habla!! dime que ve'! ? habla!"

- Marino : balbuceo ininteligible y hacía señas con su mano al agua y con la otra el cabo para amarrar el barco

- C: "Habla!... ahora ahí!... que ve? que vee!?"

- M: ... nada... señas... nada

- C: "Ahí ahí!.. ahora... salta negro... agárralo ahí!" (en referencia a un barco que ya estaba amarrado y querían usarlo como ancla.

- M: (juega a las estatuas... no se mueve.) 

- C: "Habla!... ahí ahí... Aprieta! Aprieta ahora!.. suelta!!!" (en referencia a que se había logrado subir al barco pero no lograba atar con exito el cabo... había que repetir la maniobra)

- M: (vuelva al barco a intentar amarrar de nuevo.)

- C:  "Afloja!.. afloja!... pero no taaanto!" (en referencia al in exitoso nudo para amarrar el barco)

- M: "Habla habla!..." (le estará hablando a Satanás? Porque grita así este hombre!?!?)

...

La maniobra prosiguió unos minutos mas hasta que finalmente logramos amarrarnos a algo fijo. Los barcos ya amarrados en el puerto y con capitanes colegas del nuestro aún a bordo, le gritaban de todo y se mataban de la risa. Nuestro capitán, finalmente agarró para el fondo y apagó el motor. Entre dientes le escuché decir ".. pero qué cosa!.. la maniobra se hace una sola vez y varias veces..." Re chupao el cristiano estaba. Solicitó varios taxis acuáticos para descargar el pasaje (nosotros) y las valijas. Mandó a su marinero experiente a descargar el equipaje para llevarse otra desilusión más. De a una las iba bajando y trabajando el doble. No le vi la cara pero calculo que por las señas que le hacía, le estaba dando la clase de como descargar o amenazándolo que si no mejoraba se volvía nadando a Santa Cruz.  

Luego de solucionadas las maniobras de descargue, conseguimos un taxi y llegamos a nuestro nuevo hotel. Muy sencillo pero lindo y en un buen punto. Ya a esta altura era cerca de medio día y como no habíamos desayunado, adelantamos el almuerzo. Comimos en un mini bolichún atendidos por tres veteranos y una doña, que a mi criterio eran todos cubanos por algunas pistas que había en el lugar. Pedimos pescado a la plancha y pescado a la milanesa con dos acompañamientos. No se como hicieron pero se las ingeniaron para traernos otra cosa y cobrarnos una combinación de todas las anteriores que tampoco era el precio correcto. Un mareo importante pero en definitiva comimos rico. Lo mejor de todo es que mientras esperábamos nuestro pedido escuchamos que le decían a varios de los clientes "ya les traigo la sopita de pescado" o sopa de lo que fuera. Vo'me estas jodiendo??? Pensamos que si nos venían a ofrecernos sopa caliente les íbamos a decir "no quiero sopa porque no quiero que se me desprendan las cejas y se me desfigure la cara del calor que hace afuera!". Que necesidad de pasarla mal comiendo cosas así en día tan fresco como el de hoy! 

Centro de Crianza de Tortugas - Isla Isabela

Salimos en búsqueda de un lugar para alquilar bicicletas. Nos fue bastante difícil de encontrar uno que estuviera abierto, dado que hoy es Domingo de Pascuas,  o que no cerrar en poco rato. Finalmente dimos con uno que reuniera todas las condiciones y salimos con dos birodados rumbo al Centro de Crianza Tortugas Gigantes Arnaldo Tupiza Chamaidan y a una laguna donde supuestamente se ven flamencos. Un fiasco la segunda porque nunca vimos nada mas que pastizales. El centro de crianza es muy parecido al que vimos en el Centro de Investigación Charles Darwin, pero aquí había tortugas mas pequeñas, que dicho sea de paso no pudimos ver. De cualquier manera vimos una especie distinta que vive principalmente en el Cerro Azul en un volcán de la zona. La diferencia principal es que tiene le caparazón enorme pero bien chato arriba. Como si le hubieran pasado una plancha por el lomo. Desconozco la razón por tal formación pero son así y parece que entre los doce hembras y seis machos que hay o algo así, ya tienen como doscientas prontas en el horno para nacer en breve.

El calor era insoportable como en otros días y queríamos ir inicialmente a un muro que hay hecho por ex presos de la isla hace ya bastantes décadas. Después de estar casi que hechos un repollo mojado de mormazo que era el día, decidimos cambiar de planes e irnos a hacer algo de playa a la Playa del Amor, en un punto intermedio del camino para ir a ver dicho mucho. Llegamos y era una mini playita. Llena de piedras negras volcánicas y manglares. Sobre las piedras dormían decenas de iguanas marinas asoleándose un poco. En los manglares cada dos por tres se posaban algún piquero de patas azules pero principalmente pelícanos que se pescaban algo cada dos por tres. No había mucho que hacer en la playa pero era suficiente para pegarse un tremendo chapuzón y sacarse todo el calor de arriba. Estuvimos un buen rato a la sombra de unos manglares petisos. Ya casi cerca de las cinco de la tarde y antes de que se viniera la lluvia que amenazaba en el horizonte, nos cambiamos  a la playa grande, a unos doscientos metros de la anterior. Ahí decidimos sentarnos y apreciar el bonito paisaje tropical que nos rodeaba. Cuando la pequeñas gotas ya se tornaban en gotones, decidimos emprender nuestra retirada de la costa y devolver las bicicletas. Ensopada mediante, mas tarde fuimos a cenar y hacer nono. Mañana tenemos reservada otra caminata que va a dar que gotear... perdón! qué hablar por los paisajes a visitar y bueno... quizás... por el calor que vamos a pasar. No te gusta la sopa... dos platos.. pero no caliente, puede ser?

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Calor... lo que se dice calor...bueno si, un poco - Parte 6

Todo bien por ahí? Dicen que es momento de que se ponga fresco por esos latitudes de ustedes. Se ve que por acá, como pasa el 0' 0.0"de latitud..justo por encima de nuestra capocha no se estaría dando ese fenómeno y paso a justificar el por qué.

Hoy de nuevo, no teníamos ninguna excursión contratada mas allá de la que pudiéramos organizar nosotros mismos. Por eso, luego de un desayuno bien distendido y rico, arrancamos para la calle con el objetivo de conseguir un lugar para alquilar unas bicicletas. Ya de pique, al salir de nuestro recinto acondicionado nos golpeó la realidad como lo hacen los gordos que hacen musculación al puchimball que tienen, justo en frente a la puerta de nuestro hotel. No sabemos como hacen para aguantar las temperaturas reinantes si además se pasan haciendo fuerza levantando cosas o corriendo y además todo bajo un techo de chapa. Cada uno se imagina el infierno como mas le gusta.

Salimos y a la segunda cuadra ya nos sudaba la gota gorda. Dos cuadras mas hasta nuestra primer opción de alquiler y nada. Estaba cerrado. Abría en un rato. Dimos una mini vuelta como para hacer tiempo y pasamos por el puesto de venta de pescado fresco que tienen los pescadores en el centro. Nos reímos un poco porque la mujer que le vendía un pescado muy específicamente cortado para un japonés, era pesadeada por un lobo marino que le pedía constantemente que le tirara alguna sobrita y dos pelícanos mas hacían cola detrás de ella. Volvimos al local de bicicletas y nada. Decidimos continuar a otro mas y tampoco. Habría a las nueve de la mañana y ya eran las diez y media y nada de aparecer. Se tomó muy en serio esto de que era Sábado y se quedó un poco mas remoloneando en la cama se ve. 

Mas adelante encontramos una tercer opción y finalmente concretamos el alquiler de dos bicicletas tipo montaña, medias sonoras de más pero en buen estado. Nos pusimos el equipo requerido junto con nuestro equipaje y partimos. Si antes el sol estaba fuerte, a media mañana era aplastante. Comenzamos a seguir las instrucciones del GPS para llegar a uno de los lugares que queríamos visitar. La zona del Mirador de los túneles. Otra serie de túneles generados por la actividad volcánica hace cientos de años atrás. Este estaba un poco menos mantenido y simplemente había un cartel que anunciaba que no se podía pasar de cierta zona por seguridad. Nada mas. Nadie en la vuelta. Decidimos obedecer y sacar fotos desde el umbral del túnel. 

Tortuga silvestre del barrio

Aprovechamos a sentarnos en unas piedritas para descansar y tratar de "enfriarnos"un poco. El llegar hasta aquí implicó hacer unas cuantas cuadras de un repecho leve y luego un gran y extenso repecho que nos dejó exhaustos y sudando como testigo falso. Pero de esos testigos que no hay chance de que zafe de qué le manden los sicarios a que le quiebren las patas.Un susssto!!! Era impresionante el calor e impresionante el agotamiento físico que teníamos a las pocas cuadras de comenzado el ejercicio. Casualmente casi al final de este repecho importante, nos cruzamos con un arbolito y debajo de él, encontramos otra tortuga de las "pequeñas" que se encuentran aquí. Esta es de las que no esta en ninguna propiedad privada o centro de proyección sino mas bien es parte del barrio o de la zona. Sueltita sueltita. Así nomás y junto a la carretera. Aprovechamos para echar pa'dentro algún líquido y reponer el perdido en unos pocos metros de recorrido. 

Luego de la visita a los túneles, decidimos volver y disfrutar de la bajadita que ahora estaba a nuestro favor, y visitar otro atractivo que esta ahí nomás. A la vuelta de las casas como quien dice. Fuimos a la Laguna de las Ninfas. No se vayan a imaginar que ahí encontramos una laguna azul repleta de mujeres hermosas mitad humanas y mitad sirenas, encantando a los visitantes con sus bellas voces. No no... nada que ver. Es una laguna de agua transparente tirando a verdosa, formada por manglares blancos y rojos y con algún que otro pescadito que bobeaba por la zona. Nada fantástico pero lindo de ver y sobre todo disfrutar de la natural sombra que ofrecen su vegetación. Dimos una vuelta y vimos unos gallegos echados cual lagartijas sobre una zona de las pasarelas de madera que recorrían el lugar. Nos miraron al vernos pasar y siguieron inmóviles en la sombra. Tuve unas ganas de pedirle que me hicieron un lugarcito y pegarme una siesta ahí nomás, pero ya se había hecho el medio día y había que reponer energías comiendo alguna cossita.     

Laguna de las Ninfas

Fuimos a almorzar a La Garrapata y como verán, estoy escribiendo estas líneas así que seguimos vivos. No sabemos si volvimos con alguna garrapatita de regalo sin que nos diéramos cuenta pero lo cierto es que muy rica la comida. Cuando quisimos acordar, ya estábamos en dos ruedas nuevamente con rumbo a nuestra mayor prueba física de hoy. 

Dimos unas pocas pedaleadas y llegamos al comienzo del camino para ir a la playa Bahia de la Tortuga o Tortuga Bay. Unas escaleras en zigzag nos llevó hasta la caseta donde debimos registrarnos y recibir la mínima información para volver vivos: no alimente a los animales, no toque nada, no nade en la playa principal, no joda mucho. Conciso y sin doble sentido. Arrancamos a eso de las dos de la tarde a hacer un laaaargo camino hecho de piedra y flanqueado por la vegetación mezcla entre arboles variados, cactus y manglares. Laaargo como esperanza de pobre. No se terminaba más y no corría una sola gota de aire. La sensación térmica era superior a los treinta grados. Mi frente era como si hubieran abierto una canilla con el cuerito roto. A Ana le hacían juego el gorro rojo de ala ancha y su cara. Parecía que le iba a explotar. 

Parábamos cada pocos metros a descansar y tomar un poco de agua que era como tomar oro líquido. Cada gota se disfrutaba al máximo. Ya a la mita del camino veníamos casi que descaderados del calor y el cansancio. Poco a poco fuimos sintiendo el ruido del mar cada vez mas fuerte. Era nuestra zanahoria delante nuestro. Solo había algo que nos hacía avanzar y era la imagen de esa playa que nos ofreciera ese buen chapuzón y que bajara los calores al mínimo. 

Finalmente y luego de treinta minutos de caminatas al rayo del sol (2.2 kms de longitud), llegamos a la playa. Había un grupo de jóvenes que ya habían terminado su visita al lugar y se calzaban en los muritos que delimitaban el camino por donde veníamos. Creo que a la pasada patee a un par y le pisé los juanetes a otro. Ya no veía nada mas que el agua turquesa y la arena blanca que veía frente a nosotros. Ah!.. pero un pequeño detalle. En esta playa no se puede bañar! Tiene mucho oleaje y corrientes fuertes y no es apta para cualquier pibe.. no para nosotros. Para poder refrescar el muñeco había que  caminar otros veinte minutos por la playa, hasta el otro extremo de la bahía. Ahí si existía una zona de baño completamente segura. El camino fue aún mas tortuoso porque además del calor que traíamos ahora el agua turquesa y el oleaje nos molestaba aún mas. Había que seguir esperando para tan deseado chapuzón.

Playa Bahia Tortuga

Ya casi en el extremo opuesto (1 km o 20 minutos después) divisamos una iguana marina que venía muy pancha surfando unas olas hasta la playa. Punto donde se juntó con otras treinta amigas que lagarteaban en la playa. Paramos un segundo a sacarle unas fotos y seguimos hasta la otra playa. La otra bahía. Yo me esperaba que la playa fuera linda pero que quizás había que lidiar con olas o corrientes diferentes. Pues no, para nuestra sorpresa la 'otra playa" era un plato literal. El agua era tibia, tranquila y casi transparente con un color turquesa muy similar a la anterior. El único problema es que estaba un poco turbia pero con el calor que teníamos me importaba muy poco. Largamos las cacharpas y mientras Anita se comenzó a pintar con bronceador yo no aguanté mas y me tiré al agua. Que caloooorr por dios! Nunca había pasado tanto calor como estos días y hoy tuvo su pico máximo. Me transpiraban hasta las pestañas del calor que tenía. Con decirles que se me manchó el cuello de la camisa porque la correa de la cámara de fotos se "derritió" y me pintó de negro el cogote. Un infierno! 

Estuvimos un buen rato flotando como patos en el agua inamovible de la playa. La temperatura del agua era la ideal para el día tórrido que experimentábamos. Había mucha gente en la playa. Niños y jóvenes disfrutando de la naturaleza generosa que teníamos frente a nosotros. En ese momento escuchamos a alguien que intentaba meterse al agua y le pregunta a otro que flotaba junto a nosotros "hey!.. ta fría el agua no? mm no se si meterme..." Se mamó! Le cayó mal la sopa de pescado que se tomó al medio día y esta alucinando. Cuando uno se pega un baño en la parada 16 de la mansa en Maldonado, a mediados de Marzo, ahí uno puede hacerse esa pregunta mientras siente que pierde dos falanges de los dedos de los pies por lo fría del agua. Cuando uno se tira de cabeza para un chapuzón en cualquier lugar de Rocha y realmente puede sentir como se le arrugan las muelas del frío, bueno... es válido hacerse esa pregunta. Pero acá, con el calor que hacía y con el agua realmente tibia y levemente fresca de a ratos, no es válido esto. Al final si pensamos que los ecuatorianos son unos blanditos para algunas cosas, entonces tenemos razón. No se merecen el frescor del agua que tienen!

Ya eran casi las cinco de la tarde cuando comenzamos a retornar de a poco   al pueblo. Otros 2.2 kilómetros por la playa durante un atardecer que nos regaló sus mejores colores. A la pasada vimos nuevamente los nidos de tortugas marinas que hay señalados a lo largo de la playa y dan nombre a la misma. Esa parte no esta permitido pisar para no destruir las futuras generaciones tortugueriles. Llegamos el comienzo/fin del recorrido dentro del reparo de la vegetación y volvimos a sudar como locos. Casi a las seis de la tarde y con el sol ocultándose uno sigue chivando como si fuera pleno medio día. Al final aceleramos un poco el paso para llegar a tiempo para devolver las bicis y tomar algún refrigerio. Terminamos locas de las caderas pero valió la pena porque la playa era un paraíso. Eso si, si alquilan una bicicleta en verano, pídanla con aire acondicionado como mínimo.

Mañana va a ser un día de transiciones porque nos mudamos a la isla mas grande del archipiélago; la Isla Isabela. Partimos bien temprano en taxi acuático rumbo a Puerto Villamil. Veremos que nos depara la navegación. Esperen mas cuentos pero mientras tanto, no se olviden de subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/

Besirlis!!!! 

Visitando al botija de la teoría evolutiva y otras variantes - parte 5

Nota: este es el quinto cuento. El que se titula "movidito mooovidito"me quedó sin el subtitulo de " - parte ".

Fe de errotas: En el mail anterior hice referencia a las "lagartijas de fuego" cuando debí haber puesto "lagartijas de lava". Lamento el gaguismo pero cuando se me tranca el maní ta complicado. Además, el escribano Pratomurfi no me deja pasar una! 

Hablando de pasar una.. hoy pasamos por varias...situaciones que paso a relatar con mi inconfundible estilo "a la bartolet!". Hoy lo comenzamos bien programado como de costumbre. Programamos que nos íbamos a levantar mas tarde, tipo las 8 (Puf!.. unos multi locos bárbaros nosotro'), y aprovechar a dormir hasta tarde dado que no teníamos tours contratados para hoy. A eso de las nueve y treinta de la mañana decidimos que íbamos a salir por cuenta nuestra a recorrer. Preguntamos en recepción como hacer para llegar y en pocos minutos teníamos un taxi camioneta parado en la puerta del hotel.

Salimos sin demorar un minuto mas rumbo a una playa cercana llamada Garrapatero. Si, así como lo leen. Espero que no volvamos con un par de bichas prendidas de cada oreja cuál caravanas exóticas. Es un vocablo que se usa bastante acá por alguna razón. De hecho, hace días que estamos amagando con ir a comer a un boliche que hay en el centro que se llama "la garrapata". Es una intriga si la comida es rica o es un clavo. En cuanto vayamos y si seguimos vivos, les mandamos nuestra opinión del lugar. Casi treinta minutos después, y después de transcurrir por una ruta que las calles de la Costa de Oro en Canelones son la 5ta Avenida o Brodway en Nueva York. La cantidad de pozos que tenía la carretera era tanta que lo extraño era ver que hubiera ruta. En fin. 

Pasamos por una mini localidad llamada "Cascajo" donde se estaban preparando para celebrar el Viernes Santo o las Pascuas en general mientras cocinaban un gran caldo hecho con pescado y legumbres llamado "Fanesca". Según el guía de lo mejor para comer de la cocina local. Polémico, pero no sé. Lo dejaremos para otro momento. Finalmente, a eso de las diez y veinte de la mañana llegamos finalmente al acceso a la playa. Un páramo casi que desértico por las temperaturas extremas con la diferencia que estaba completamente rodeado de vegetación adaptada al extremo calor y humedad existente. El transporte hasta aquí tenía incluido un retorno del taxi en un par de horas para buscarnos. Esto fue pactado por nosotros y es lo que norlamente se hace. El taxi te espera y te cobra las horas de espera o se va y vuelve cuando vos le digas. Solo te cobra la ida y la vuelta. Optamos por esta última opción y a las doce y treinta del medio día, puntualmente según el chofer, estaría esperándonos. 

Luego de descender del vehículo, muchas aves y lagartijas nos dieron la bienvenida en la entrada al acceso a la playa. Comenzamos a caminar por una pasarela hecha de tablones y un murito de piedra, durante unos diez minutos hasta comenzar a escuchar el ruido del oleaje. 

Playa Garrapatero

Estábamos cerca del mar y se podía hasta que oler ese aroma a playa. Nos registramos en el puesto de control y ahí estábamos. Frente a frente con una playa de unos doscientos metros de longitud, flanqueada por rojas bien negras y de fondo una franja de manglares. El agua color turquesa. Un paisaje idílico entre tanto calor agobiante. Corrimos bajo una sombrita ofrecida por unos manglares que hacían como una cuevita. Dejamos las carga que llevábamos y tras una embetunada frenética para proteger nuestro blanco Nevex, nos lanzamos al agua turquesa. 

Debo decir que me sentí un poco desilusionado porque no era todo lo transparente que esperaba de ella. Lo cierto es que el resto cumplía con el contrato tácito preestablecido. Pocas olas, arenas blancas, casi que nadie en la playa y menos en el agua y además la temperatura ideal para sacarse el calor del cuerpo sin que sea un caldo. A pesar de que a los pocos segundos de meternos parecíamos dos bolsitas de té fofitas en el agua tibia, el agua estaba especialmente divina. Dado que no se veía mucho por su turbiedad, no pudimos hacer nada de snorkel. No podríamos haber visto ni una ballena blanca a medio metro de nuestra cara si lo hubiéramos querido. Nada de nada. Igual flotamos como boyitas y después de un buen rato salimos a sacar algunas fotos. Mucho bicho por aquí y por allá. Cuando quisimos acordar se nos había acabado el tiempo en la playa y debíamos volver a encontrarnos con nuestro taxista.

Llegamos al estacionamiento y lugar acordado, unos cinco minutos antes de la hora pactada. Aprovechamos para disfrutar de la sinfonía de sonidos producidos por las aves que iban de aquí para allá y los insectos que te zumbaban como camiones Scania. Los tábanos estaban famélicos se ve, porque no pararon de acosarnos. No nos daban las manos aventando bichos y el taxista no llegaba. Ya habían pasado diez minutos. Llegaron otros taxis, cargaron a la gente y se fueron de nuevo. Seguíamos parando el sol de pecho, acomodados bajo la sombra de un cartel rectangular que cada vez se hacía mas delgado. Las gotas de sudor en mi cara eran ya una catarata. A Anita casi que le explotaba la cara de colorada. Los mangangá daban vuelta en el cielo cual cuervos carroñeros. Quince minutos y nada. Anita manotea el celular y lo siente que se le arquean los plásticos por el calor reinante. Bajá un poquito el horno San Pedro! Aflojále un cacho que está infumable! Cuando ya estabamos por hacer una llamada para que vieneran a rescatarnos... fuera quién fuera... el puntual del taxista llegó casi veinte minutos tarde de su puntualidad recalcada. Nos subimos a la camioneta casi que reptando y le dijimos "casi casi pensamos que se había olvidado de nosotros... je je je"con risita irónica. "No no.. disculpe.. es que quedamos atorados por la procesión religiosa que salió de Cascajo y nos demoramos mas!". Bueno, está bien... suena convincente pero a quien se le ocurre ir a la playa al medio día un viernes santo eh?

Estación Científica Charles Darwin

Al retornar a Puerto Ayora, fuimos a almorzar rápidamente dado que queríamos ir lo antes posible a la Reserva y Estación Científica Charles Darwin que esta aquí a pocas cuadras y cierra a las cinco de la tarde. Comenzamos nuestra recorrida, esperando el transporte público dentro de la reserva. Basicamente es un carrito de golf adaptado que hace varias paradas y uno se baja donde le cante. La razón real es que tiene sombra, y no hay que caminar al rayo del sol. Nos bajamos en el "camino de la tortuga".  Un recorrido que pasa por varios puntos donde se pueden ver el trabajo formidable que hacen para cuidar, estudiar y reproducir a las especies de tortugas que están mas amenazadas de extinguirse y otras simplemente para protegerlas. Muy interesante y lindo de ver. Vimos desde los mastodontes de tortugas como los que vimos al día siguiente al que llegamos, así como las pequeñas de unos meses de vida nacidas en varias de las islas circundantes. Un laburo imponente el que hacen! 

Anita contenta como pocas por ver tanta bicha junta. Se estuvo por tirar de cabeza para agarrar a mas de una pero le dije que no nos convenía si no queríamos que nos deportaran. Finalmente llegamos a un edificio diferente. Había que hacer cola para entrar. Cuál era el misterio del lugar. El tema es que dentro había una habitación con poca capacidad de público y además estaba con un ambiente extremadamente controlado para resguardar su preciada mercancía. La verdad fue develado unos quince minutos mas tarde, bajo un hermoso aire acondicionado que calculo estaba a quince grados o menos. Los que leyeron mis cuentos anteriores saben que mencioné que la tortuga mas famosa de Galápagos, Solitario George lamentablemente estaba viendo crecer el pasto desde abajo. Bueno, la realidad es que nó. Lo tienen aquí, en esta habitación refrigerada, completamente embalsamado. El objetivo es desconocido. Calculo que en unos años lo van a empezar a clonar tipo Jurassic Park y venderán clones en Amazon. No se, pero fue interesante verlo que estaba bien tranquilo y con la mirada perdida en el horizonte, dentro de una caja de cristal. En fin... cómo dijo uno... la muerte es un ratito nomás.

Lamentablemente tuvimos que salir del freezer aquél para volver al horno que era el exterior. Antes de irnos, Anita pasó a dejarle un besito a Carlitos. Que muy rico todo y divinas las guachas que esta cuidando en el fondo de la casa. Carlitos poco expresivo, quedó duro por nuestra visita. 

Playa de La Estación

Ya la tarde comenzaba a caer y antes de que se lastimara cuando cayera, no tuvimos mas remedio que ir a una de las playas que hay dentro de la reserva. La playa de la estación. Fuimos a la otra primero, la playa La Ratonera, pero estaba abarrotada de gente y no había manera de entrarle al agua. Muy llena de rocas. Volvimos y entramos en la primera que mencioné. Un mínimo apronte y ahi chapuffff!! Al agua pato. Agua que estaba divina! El cielo estaba completamente encapotado y hasta cayeron unas gotas que no hicieron el mas mínimo cambio en el caldo que era la tarde. Ideal para meterse al agua gris transparente y fresca. Estuvimos un buen rato en el agua y disfrutando del atardecer fotografiando a las aves del lugar, hasta que apareció un señor con pinta de cuidador playero y nos retó a todos porque "hay que salir de la playa... ya va a cerrar". Bueno loco! pará un poco! No te pongas nervioso que ya nos vamos! Había unas mujeres en el agua con una niña que cada vez que el tipo gritaba se mataban de la risa y largaban una carcajada casi burlona. Mas se calentaba el tipo y mas presionaba para que nos fuéramos. En el momento justo en el que creo que le estaba por dar un ataque de casa, nos fuimos a dar una vuelta por el centro y luego a cenar.

Mañana tendremos otro de esos días con poco cronograma pero con grande ideas de donde ir. Luego les cuento que tal nos fué. Eso sí, si quieren tener mas novedades nuestras, no se olviden de subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/

Movidito moooovidito... - Parte 4


... juntito todos juntitos... de tu lancha salen chispas y te mueves rapidito!.. Si ya están cantando la canción de Sebastián mientras leen estas líneas entonces logré transmitir lo que quiero: diversión y mucho movimiento... de allá para acá así que no doy mas rodeo y paso a los relatos que tuvieron un impás en el día de ayer. La interrupción se debió mas a una licencia literaria por poco contenido a relatar. Además la licencia fue literal. Los años no vienen solos y este cuerpito latino también tiene sus altibajos..

Comenzamos el miércoles 17a las 7:45 de la mañana porque nos pasaban a buscar para ir a una nueva isla. En este caso rumbo a Santa Fé, bordeando unos cuantos kilómetros la costa de la isla en la que estamos, Santa Cruz, para primero hacer una escala técnica: Playa Escondida. No es que el capitán apenas salio del puerto le vinieron ganas del número dos y precisaba encontrar un lugar tranquilo. Mas bien era mostrarnos lo tranquilo y hermoso que era este lugar. Una playa que parece joda de lo tranquila y cristalina de sus aguas. Apenas nos bajamos, nos dieron unos cuarenta y cinco minutos para recorrerla y hacer un poco de snorkel. A pesar de que nos habían avisado de que era una zona de anidación de iguanas y que quizás veíamos algunas por lo que no debíamos molestarlas, nunca avisaron que el resto de la tripulación iba a poder avistar una pareja de morsas adultas...tratando de sacar fotos de la hermosa naturaleza que los rodeaba. En fin... cosas que pasan cuando te comprás unos trajes de neoprene para meterse al agua, en caso de que esté fresquito y en vez de eso hacen cuarenta grados a la sombra. Una hermoso espectáculo de apreciar!

Mas tarde nos fueron a buscar en el lanchón del barco para ahora sí, dirigirnos hasta la isla de Santa Fé. Unas dos horas o un poco menos nos tomó llegar al lugar donde teníamos planeado hacer otra sesión de snorkel. No tendríamos un descenso en la isla en sí, porque no esta habilitada para ello debido a la conservación de los lugares de anidación de aves, iguanas y algún otro bicho en la vuelta. Después de una mini revisión de nuestro itinerario en las cosas santa fecinas, nos tiramos al agua con los mismos trajes de morsa usados mas temprano, y snorkel en mano comezamos a recorrer las rocas cercanas. Muchos peces de colores variados y de diferentes tamaños. Cada uno un espectáculo en si. Lo mejor fue ver enormes cardúmenes multicolores moverse en masa como si fueran una criatura viviente en si misma. El agua era extremadamente transparente lo que permitía una visibilidad casi ideal. Nos dieron la instrucción de que no nos acercáramos ha un determinado punto porque la correntada era muy fuerte y no lo íbamos a hacer ahora sino mas tarde, acompañados y guiados por el instructor. Igual el rato que estuvimos en el agua ademas de la multitud de peces, vimos unas aves llamadas piqueros de patas azules. De lejos pero los vimos claramente. También un par de pelícanos que daban vueltas como sonseando pero que pescaban alguna cosita de pasada.  

Volvimos al barco a tomar un refrigerio y un snack: un vaso de jugo de naranja Tang y unas calletitas maría con dulde ce membrillo. Eso es igual que en los cumpleaños de quince o en los casamientos. Te dicen que te dan una entrada con finos fiambres y croutones y te están dando un refuerzo de jamón y queso con una tostada! Lo importante es el glamour y/o exclusividad de quien te lo de y dónde! Aquí ambas cosas estaban presentes. Un entorno único en el mundo presentado con calidad. Minutos mas tarde, estábamos nuevamente en el agua pero esta vez con un circuito un poco distinto. Ir bordeando la línea de rocas de la costa hasta llegar a una saliente o rompiente donde yá tenían identificado a una loba (ninguna de las integrantes de Las Primas) con sus cachorritos juguetones. El guía estuvo practicando sus sonidos guturales para intentar convencer a alguno que saliera al agua a nadar con nosotros (espero que fuera eso y no con intensiones de aparearse...) No tuvo mucho éxito. 

Lobos marinos en Isla Santa Fe

Seguimos en el agua apreciando la fauna marina que cada vez parecía aumentar en cantidades y colorido. Sin darnos cuenta, comenzamos a estar rodeados por un enorme cardumen de peces. De nuevo, la bestia de miles de ojos nos rodeaba y parecía tener voluntad propia, enguyéndonos y expulzándonos a piachere. De pronto, mientras el guía nos explicaba algo, alguien divisó una cabeza que sobresalía del oleaje. Un lobo! Tranquilos! Que no panda el cúnico decía el Chapulín Colorado. "Es un cachorro y solo quiere jugar" dijo el guía. "Si se te acerca y te muerde alguna cosa, es solo chiveo. Si se va con un dedo... tranquilo que ahora te lo devuelve" pensé yo. Bajamos todos la cabeza dentro del agua y vimos cómo comenzaba a hacer ochos y zigzags frente a nosotros. Dio unas vueltas y comezamos a ver doble. Triple... Cuádrule! Oh Mar Got! Son varios cachorros ahora en el agua y se viene como leche hervida en dirección nuestra. Bueno...el guía nos dijo que eran como cachorros asi que de última les podremos decir "vaaaya pa la cucha míjo!". Eso si.. el chiflido característico que acompaña a tal mandamiento como que acá no estaría funcionando. Si lo hago corro el riesgo de ahogarme. Como hacemos? Comenzaron a zumbarnos como aviones por todos lados y ha observarnos con mucha curiosidad. Increíble experiencia donde uno se da cuenta de que es uno el intruso y son ellos los que dominan el elemento. Por suerte nos dio para sacar alguna foto de tan increíble momento! A los pocos minutos ya se habían paspado de que nunca le tiramos ni un palito para que nos lo devolvieran y se volvieron a sus piedras para sestear al sol.

Volvimos al barco para dejar de ser focas mutantes y transformarnos en seres humanos normales y tuvimos un almuerzo con comensales holandeses, israelitas y yoruguas. Luego del provechito, volvimos lentamente a la mar y a nuestra isla base, a eso de las 4 de la tarde. Nosotros como no podemos con la condición, decidimos hacer un cambio de vestuario y salimos a recorrer una zona que no habíamos visitado aún: El centro de investigación Charles Darwin y sus alrededores. Ya el centro había cerrado pero igual pudimos acceder al predio y visitar dos mini playitas que hay ahí. La primera era la Playa de la Estación, con más gente por metro cuadrado que algunas playas nuestras en el verano. Mucha gente local y también turistas disfrutamos de un atardecer muy bonito. Ya cuando casi no quedaba luz de día, finalmente llegamos a la segunda playa: Playa La Ratonera donde estuvimos unos pocos minutos porque no se veía casi nada y además el predio estaba a punto de cerrar. Molestamos a unos caracoles hermitaños y nos retornamos a alimentarnos y hacer noni porque hoy nos levantaríamos mas temprano que nunca.

Hoy jueves 18, el día comenzó a las cinco treinta de la madrugada porque el paseo requería que estuviéramos prontos a las seis de la mañana. Este paseo lo contratamos con otra agencia y se ve que el uso horario que tienen es mas exacto con la realidad y si fueron bien puntuales. Nos llevaron en bus hasta el canal Itacaba, al norte de Santa Cruz, donde el domingo cuando llegamos al aeropuerto local, nos transfirieron a un taxi acuático para llegar a Puerto Ayora. En este lugar hay un puerto desde donde salen otras embarcaciones para algunas islas al norte y oeste. En este caso, nosotros nos dirigíamos hasta la isla de San Bartolomé. 

Al poco rato de zarpar, en una hermosa mañana soleada, le hicimos un finito a la Isla Daphne mayor. Esta isla tiene la particularidad de que tiene la forma perfecta de un cono volcánico. En algún momento estuvo activa y puso su granito de arena para darle forma al archipiélago. Ahora esta desolada y solo viven algunas especies de pájaros y alguna plantita que otra. Seguimos avanzando con rumbo al Oeste. El mar estaba mágicamente calmo y casi no había olas ni perturbaciones sobre su superficie. Si uno prestaba atención podía ver los pájaros posados en el agua, pescando o descansando. Alguien desde lo alto del comando del barco dijo haber visto un hermoso tiburón tigre de tres metros. Yo no lo ví, pero me hace acordar a una vieja publicidad de whisky (creo) en que alguien le contaba a otro amigo del tamaño del pez que había pescado y hacia un seña del tamaño real del bicho cuando el otro le decía que "no pepe!, ese era el tamaño del ojo!" Muy exagerado en la descripción del tamaño del tiburcio, pero andá a chequearlo.

Delfines camino a San Bartolomé

Un rato mas tarde y ya con la silueta de nuestro destino final divisándose claramente en el horizonte, yo ahora percibí un extraño movimiento en el agua. Cuando volteo para ver, veo saliendo del agua una cabeza de lo que parecía ser un delfín y la cola de otro. Apronté la cámara rápidamente y les perdí el rastro. La señal de alerta estaba activada en el barco. Delfines.. delfines!! Allá... acá!... por allá.. dónde... decime la rept.... Ahí vienen! Enfoqué al boleo y le emboqué a tres fotos seguidas. Ahora ya les conocía su trayectoria. Venían directo a la parte frontal del barco...justo donde estaba sentado yo. Me paré  y corrí hasta el puente donde Leo la agarra a Rose en Titanic... pero sin iceberg y sin Celine Dione en el aire... Ahí le apunte a la punta del barco directamente mirando para abajo. Saco otra ráfaga de fotos y vi que tenía varias con un delfín bien en el medio de la visión pero una de ellas había algo raro. No parecía un delfín estandard. Seguí tirándole fotos como loco hasta que desaparecieron y no los vimos mas. Cuando la adrenalina comenzó a bajar, reviso las fotos y encuentro mi delfín mutante en la foto. Era una enorme tortuga marina que intentaba zafar de que los delfines la hicieran sandwichito entre ellos y el barco. Increíble las casualidades pero asi sucedió todo. Al igual que el cuento del tiburón tigre anteriormente relatado.. andá a chequearlo!

Casi 3 horas más tarde de nuestro zarpe en el canal de Itacaba, finalmente llegamos a la Isla San Bartolomé. Aquí si teníamos planeado hacer una caminata por una de las laderas de un cerro formado por erupciones volcánicas en el que las vistas son imponentes y además son una de las clásicas postales de Galápagos. El problema es que era casi media mañana y el sol ya pegaba fuertísimo sobre el marote. Hicimos un desembarque en tandas y comenzamos el ascenso por unas tarimas de madera, recibiendo la explicación de nuestro guía. Aparentemente la isla se formó hace aproximadamente quinientos mil años atrás pero ha tenido erupciones posteriores lo que la han moldeado aún mas. El lugar donde nos encontrábamos hoy era de los mas nuevos y además la naturaleza y los yanquis jugando al tiro al blanco hace años formaron lo que hoy se le conoce como El Pináculo. Algo así como una punta de lanza parada sobre el mar, de tamaño de un edificio de varios pisos. Como mencioné antes, fuimos subiendo por el recorrido hasta llegar a un mirador, acompañado por una baliza para la navegación, donde la vista es impresionante. Muchas islas y playas en la cercanía y en la lejanía. Paisajes áridos mezclados con aguas calmas y de colores turquesas. Un paisaje único y una temperatura que derretía hasta las lagartijas de fuego que viven en la zona. Hay unos pajaros tipo aguilas o cóndores que se comen a las lagartijas estas y a las iguanas que habitan acá, que decidieron no presentarse hoy dado el calor. "No pinche wei! hace un calor que hasta se mehan puesto en mal estado las chimichangas que uso para condimentar a las iguanas regordetas que comemos!" dicen que se le escuchó decir a uno de estos pajarracos, ayer, mismamente, antes de que comenzara el horno este en el que estábamos.  

Clásica postal de la Isla San Bartolomé

Mucha foto y mucha explicación pero ta. Vamos a lo que vinimos! No a ver a las iguanas, a los pájaros raros o a los lobos marinos...no no... dejáte de locas pasiones! Vamos al agua a enfriar las entretelas que se me prenden fuego. De nuevo hicimos navegada en varias tandas hasta el barco para cambiarnos y meternos al agua a hacer snorkel. No quisimos regalarles otra espectáculos de "Chicharrón y Pan Con Grasa" las morsas alegres de ayer, así que no hubo traje térmico. Qué térmico ni que ocho cuarto. Queremos la "full experience" de meternos al agua y refrescarnos del calor papaaaa! Hicimos un recorrido en el lanchón para ver si veíamos pingüinos, lo cual hicimos, y saltamos al agua en la playa cercana. Un buen rato en el agua y una nadad de retorno un poco cansadora, no permitió ver de nuevo múltiples peces de colores, dos rayas contra la costa y unos pingüinos zapallos jugando a la estatua en unas rocas. Esperamos y esperamos y nunca se largaron al agua. Que chotos! Finalmente y tras seguir recorriendo el perímetro de El Pináculo por el agua, vimos un pez globo amarillo muy interesante y dos tiburones de aleta blanca o tintoreras. El último que vimos tendría un metro y algo más. Divino el guacho, se dejó sacar fotos y todo. Eso si... andá a convencer a Rob Schieider, protagonista del clásico de Spielberg de que Tiburón es una doncella o mas bueno que Lassie atado.  

Encallamos en la playa... perdón.. quiero decir... volvimos nadando y brincamos fuera del agua para recoger nuestras cacharpas y retornar al barco que nos tenían la comida pronta. Todo acondicionado para que nuevamente tuviéramos un almuerzo internacional. Luego retornamos suavemente a Santa Cruz, eso si.. una buena siesta de por medio y un rico pororó que nos invitó la tripulación. Llegamos de nuevo al norte de Santa Cruz a eso de las cinco de la tarde. Volvimos todos los del tour mas la tripulación del barco que nos había acompañado. A mitad del camino rumbo a la ciudad, repentinamente el bus que nos transportaba se detuvo. "que paso que paso?" se preguntaban. Se bajó el cocinero y el primer marino y chequearon el perímetro del bus. "Tenemos una llanta baja" dijeron. Listo! A bajarse todo el mundo que hay que cambiar la cubierta. La mayoría se bajo riéndose y asombrados de lo que estaba pasando. Más sorpresa aún fue cuando vieron que el gato que tenían para cambiar la cubierta no llegaba a hacer contacto con el eje del bus. Salieron a buscar algo trajeron una piedra grande para hacerle "calcito". Probaron de nuevo y no era suficiente. Trajeron otra mas grande y ahi si pudieron hacer la maniobra de cambio de rueda. A todo esto, habíamos cortado casi el transito de toda la gente que había en la ruta observando lo que pasaba y cómo lo hacían. "gente"que en su mayoría eran europeos. Se ve que en las Uropas no pinchan nunca o les cambian la rueda alguien mas y ellos no lo habían visto nunca. Capaz que lo que les sorpendía era la técnica con una piedra empleada por el cocinero devenido en mecánico o que la baliza utilizada para señalar nuestra ubicación precaria era hielera verde. Esto es Sudamérica papa! Peñarol peñaroll!!

Ta mañana!. Eso sí, si quieren tener mas novedades nuestras, no se olviden de subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/

Alguien tiene un aire acondicionado que me mande por la COT? - Parte 3

Muchachada loca. Como va? Ya arrancaron las licencias, los que las tienen, para algún lugar del paisito o del exterior? Salen a aflojar el muñeco a algún lado? Eso si, recuerden! No salgan en turismo. Se los dice Pilán!

Hoy para nosotros fue bastante movidito, y lo digo figurada y literalmente. Muy pero muy temprano arrancó el día, con los primeros rayos del amanacer. 5:30 am sonó el despertador porque a las 6:45 nos pasarían a buscar para hacer el primer tour oficial en Galápagos fuera de la isla principal. A pesar de que el horario de levantada es relativo a algún meridiano de Greenwich interdimensional en el que la hora era mas bien a las siete y algo de la mañana, llegamos al puerto de la ciudad para unirnos al resto del grupo.

Dos ecuatorianas de Guayaquil, dos ingleses y dos uruguayos (nosotros) formaban parte del plantel a recorrer la Isla Floreana, ubicada al sur de Santa Cruz. Nos organizaron un poco, preguntándonos si hablábamos ingles o español, preferencias en el menú gastronómico y alguna cosa más, nos montamos en un taxi acuático y luego a la embarcación inter-islas.

Rumbo a Floreana

Unos minutos más tarde, ya estábamos en camino a Floreana. Al principio la navegación fue suave y muy placentera, con algunas gotas frescas de agua que volaban y se posaban sobre nuestros juveniles rostros y cuerpos torneados. Al salir de la protección de la isla y sus costas, ya la cosa cambió un poquito. Litros   de agua volaban para todos lados cada vez que "la embarcación" golpeaba las olas. Marejada que nos hacían mecer, a ésta altura brúscamente y los cuerpos ya no eran tan torneados pero más bien adoloridos de los golpazos que nos propinaba el barco, que iba a los saltos. Ahora entiendo que las escenas de Vicio en Miami donde Don Johnson conducía su lancha super rápida y chapoteaba por Key Biscayne en "La flórida"era todo chucu. Es imposible ir a los saltos con con un oleaje considerable y que no se te despeine el batido de cabello como tenía el. Nosotros ibamos despeinados, sacudidos y a apunto de alimentar a los peces con nuestro desayuno tempranero. 

Una de las ecuatorianas que avisó que precisaba una bolsita para contener algo de lo que se le pudiera salir porque según ella, era la doble de Linda Blair en el Exorcista. Anita miraba a la lontananza, a un punto fijo como tratando de hipnotizar el horizonte para no marearse. De tan concentrada iba de no "llamar a Hugo" iba dura como rulo de estátua. Tusán cuando hacía sus trucos decía "duro duro duro..."y Anita se lo había tomado al píe de la letra. Cuando ya nos encontrábamos a unos pocos minutos de llegar a la isla Floreana se dió cuenta que capaz se le había ido la moto con la rigidez. Se acababa de ganar un Perifar Flex disuelta en una Coca Cola para tranquilizarse.     

Casi dos horas de sangoloteo marítimo, nos dejó finalmente en el muelle de la primer isla colonizada del archipiélago. Actualmente viven menos de ciento cincuenta personas. Hay algunas opciones de hostales para quedarse pero muy poca cosa para hacer mas que ir a la playa a nadar con los lobos o tortugas y asolearse bajo un sol que te pega en el medio del marote sin posibilidades de zafar de él. Igual es muy interesante de visitar dado que hay una zona sobre la ladera de uno de los cerros (creo inicialmente formados por alguna actividad volcánica bastante antigua) que tienen criadero de tortugas. 

Criadero de tortugas en Isla Floreana

Hay un centro de conservación e investigación para determinar el origen de algunas especies de tortugas que hay en la vuelta y su conexión con sus antepasados y lugar de origen. Por ejemplo, parece que algunas de las tortugas que viven en esta isla no son originarias de aquí sinó de otras islas pero que por la actividad Pirata que existió hace siglos, se mezclaron. Parece que los piratas se tomaban unos caliboratos y usaban las tortugas para comérselas, venderlas o simplemente divertirse para luego tirarlas al mar. Como son tortugas de tierra no nadan, pero sí flotan como una boya, terminando en islas aledañas. Un mareo importante de bichos hicieron. Además están tratando de encontrar mas tortugas de la misma especie que el viejo George (la tortuga mas longeva que se tiene registro). El problema es que el tal George se peló con los quietos y esta complicado preguntarle de "m'ijo, de dónde viene uste?. Todas preguntas que intentan responder en las investigaciones aquí en Galápagos. 

Hicimos una breve visita a los criaderos de tortugas para luego hacer una recorrida por las zonas de los primeros colonos de las islas. La guía nos hizo unos cuentos interesante de los primeros habitantes conocidos, originarios de Irlanda, americanos y creo que hasta un holandés. Todos muy autóctonos. El calor en la parte alta de la isla como que había mermado un poco pero igual se sentía. Descendimos y sin darnos cuenta se nos había pasado toda la mañana, siendo la hora de almorzar. Lo hicimos en el veinti único lugar para comer en la vuelta un rico pollo a la niery, con arroz, ensalada de verduras y unos tostones muy ricos. El cielo estaba cada vez más cargado de nubes y sin darnos cuenta se largó un chaparrón. Tan extenso como dos minutos fue la vida de la lluvia para darle paso al sol y a un hermoso vapor que mamita los cabezudos! Insoportable. 

Por suerte la próxima actividad era hacer snorkel en la playa Lobería. No se si era las ganas de ver los bichitos de la zona o el posible avistamiento de tortugas marinas, pero salí como diablo que perdió el poncho, con la imagen mental de una playa con aguas transparentes y bien frescas para sacarnos el calor! Por suerte casi todo fue como lo imaginado. Después de caminar unos diez minutos bajo un sol acalambrante llegamos a una pequeña caleta llena de gente en el agua haciendo snorkel. La guía nos dió algunos lineamientos de cómo entrar al agua y hasta dónde ir y nos metimos de cabeza al agua. Divina! refrescante! Mejor imposible. El único problema es que la marea estaba alta y eso hacía que el agua estuviese bastante turbia, factor que nos jugaría en contra para poder ver claramente la fauna marina del lugar. Igual estuvimos casi una hora en el agua y vimos algunos peces interesantes y además varias tortugas marinas enormes. La correntada estaba fuerte en una zona pero después de remar un poco mas de lo normal, logramos salir y disfrutar unos minutos mas en la playa. 

Una de las cosas que nos comentó la guía es que no nos acercáramos a un islote frente a la playa. La razón era que había una hembra de lobo marino en celo que estaba hace días echada al sol esperando a su percanto. Como no aparecía se había puesto un poco... cómo decirlo... sensible a las molestias externas a su ambiente. Para resumirlo: una loca revirada que no le venía bien nada y no dejaba a nadie que se acercara a varios metros. Recogimos nuestros bolsos y demás y volvimos suavemente por la costa, pasando por la Playa Negra, formada por arena hecha de piedras volcánicas, para finalmente llegar al muelle y emprender nuestro retorno.

Snorkeling en Isla Floreana

Esperamos unos minutos y en breve zarpamos nuevamente a Santa Cruz. Aquí, quiero que me ayuden a preparar una receta infalible. Agreguen en un bowl "horas de sueño por levantada temprano". Pongan una tacita de "hace poco rato que almorcé". Una cucharadita de "nadé como loco buscando tortugas y la corriente estaba salada". Todo ponerlo sobre una base de "voy en lancha con una brisa agradable y además el motor zumba como mangangá sordo". Agregue sal y condimentos a gusto. Que queda? Una hermosa siesta comunitaria entre los que viajábamos, la cuál arrancó con unas cabeceadas que parecía que estaban jugando un partido de cabeza. Terminó 50 a 0 mas o menos. Anita cabeceó un par de veces de una manera tan vehemente, que si hubiera estado pescando calculo que había agarrado un tiburón ballena o algo mas grande de tamaño. Eramos una embarcación llena de entes que abombamos con el calor estábamos mas opas que de costumbre. Llegamos a puerto y seguíamos medios bobis del sueño que teníamos. Tan desorientados que casi pregunto a que hora sale el barco para cruzar a la Isla Gorriti. Que sueño por dio!! 

Como era medio tarde y medio temprano, decidimos patear suavecito rumbo al hotel, pegarnos un aguaso para bajar las temperaturas y volver a salir a dar una vuelta y luego cenar. Mañana nos toca otro tour a otra isla, pero por suerte no salimos tan temprano. La dejo por acá a la cosa y mañana proseguiré con las crónicas. Eso sí, si quieren tener mas novedades nuestras, no se olviden de subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/

Besitos pegoteosos del calor. Muack!