Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Pucha cuánto bicho! - Parte 9

(suena la guitarra payadora) 

Aro aro arooooo!!! Discúlpen si interrumpo esta amena audición,

 ..

.Acá me pongo a escribir, al compás del teclado

Sepan disculpar si me extiendo un poco y me quejo

Mango, pistacho, chicle, son horribles los helado'
...

Rayas, tiburones, tortugas y mas bichos, acá vimos muchos

los guías son unos expertos en naturaleza

pero hablando el inglés, son todos flor de truchos

...

Varias islas visitamos, ninguna tiene parangón 

Salimos por las mañanas y retornamos al atardecer 

Muy macho hablando del tiburón, pero hoy frente a frente, fui flor de cagón!

Saliendo al tour


El tour de hoy comenzaba mas tarde en la mañana, por lo que decidimos hacer una levantada y desayuno mas descontracturado. La hora de "piqueo"(pickup en inglés) eran las once en punto. De nuevo, en este intercambio interdimensional las once fueron mas bien las once y veinte. Esperábamos un ómnibus, min van o en su defecto un camión con asientos de madera tipo iglesia en la caja. Pues no. Esta vez tuvimos una nueva sorpresa. Fuimos hasta el puerto en la caja de una camioneta pick-up. Como éramos pocos y no había otro medio, decidieron improvisar. 

Llegamos al puerto y nos esperaba el señor guía con las primeras instrucciones de lo que hacer y que no hacer durante el tour además de lo que íbamos a ver con él. Aprovecho ha darnos bien los detalles y a darnos un consejo. Nos mandó al baño que había en el puerto porque en el barco solo había un urinario y "bueno.. no era lo mejor pero si la naturaleza manda.. si toca toca, que se le va a hacer". Palabras santas y textuales de nuestro señor guía. Amen!

Minutos mas tarde ya estábamos en nuestra embarcación de lujo, once turistas, el guía, el capitán y su alférez (mas bien conocido como che pibe traeme/alcanzame/agarrame, etc). Nuestro destino era visitar la zona de Cabo de Rosa. Un parte hacia el oeste de Puerto Villamil en Isabela, donde la madre naturaleza empoderando al volcán Sierra Negra y al Cerro Azul provocaron una enorme "planicie de roca volcánica" junto con una enorme cantidad de gases. La velocidad de bajada de la roca incandescente y su impacto con el aire mas frío y el agua produjo una capa de roca en cuyo interior guardó gases y mas lava líquida. Con el tiempo se enfrió y provocó un gran techo de roca que en algunas partes colapsó y formó puentes naturales y en otras partes no. Basicamente una casa con múltiples habitaciones en las que algunas paredes quedaron en pié y algunas habitaciones perdieron el techo y otras no. Si les esta por dar un ACV tratando de imaginárselo, no se preocupen, si ven las fotos se darán cuenta como es el lugar. 

Los Túneles en Cabo Rosa

En el camino hasta éste lugar, tuvimos que adentrarnos en el mar para poder esquivar la costa salpicada de rocas. En estos kilómetros mar adentro tuvimos varias oportunidades de observar parte de la fauna que ofrece el océano aquí. Vimos alguna tortuga al pasar, pero lo mas imponente fue ver en tres oportunidades unas enormes manta rayas a casi que nivel de superficie del agua. Bicho enormes que parecen volar bajo el agua. Lamentablemente no las vimos desde abajo pero calculo que en estos días ya tendremos la oportunidad de hacerlo. 

Aproximadamente luego de cuarenta y cinco minutos, llegamos a "Los Túneles" que es lo que describí anteriormente. Lo complicado fue aproximarnos a nuestra zona de amarre y poder esquivar los cientos de rocas que sobresalen del agua en algunos casos y en otros apenas se ven. Una zona muy baja que creo que al barco le hicimos algún que otro rayoncito. El capitán un fenómeno. En un momento lo miré porque parecía que iba bailando y meneando las caderas. En realidad iba a los volantazos limpios esquivando todas las salientes de piedras que pasaban a cada lado. Un laberinto de túneles y mini pasajes que si no se ha visitado varios cientos de veces es muy fácil perderse y terminar encallado a la vuelta de la primer piedra.   

En el recorrido, que se parecía al de una calesita, dando vueltas para un lado y para el otro, pudimos ver pingüinos . Estos animalitos son el únicos en su tipo que habita en zonas tan cálidas. Además, serian el segundo o tercer pingüino mas pequeño que existe. También pudimos ver piqueros de patas azules o pájaros de patas azules (contra todos los pronósticos, que loco no?) Finalmente atracamos el barco junto a unas piedras y pudimos descender para hacer una mini caminata. Las piedras sobre las que caminábamos, como ya dije, son de origen volcánico y sumamente irregulares en su forma. Por lo que, cualquier tropezón o  caída terminaría en un chichón mas que interesante. Por suerte nadie llegó a ese extremo. Desde los puentes volcánicos o túneles pudimos apreciar las aves antes mencionadas desde mas cerca. Pudimos ver un ritual de apareamiento de los piqueros donde la hembra no quería saber nada mientras el macho se deslomaba haciéndole todos los bailes y sacudidas de alas y plumas. En un momento me pareció que intentaba hasta el "moonwalk" del finadito Jackson pero ni eso la convencía. Cualquier similitud con la vida real es pura coincidencia. Además, por los túneles y canales que se forman también pudimos ver infinidad de tortugas marinas que los recorrían y se alimentaban en la zona. Aparentemente también el tiburón tigre visita estas zonas pero no pudimos ver ninguno.

Después de almorzar en el barco, volvimos a deshacer el camino andado entre ese complejo laberinto de rocas y canales y nos desplazamos hasta la zona de "el finado". Una zona mas abierta y no con tantas rocas a nivel de superficie pero donde las tortugas van a alimentarse y a descansar... al igual que otros habitantes. Preparamos el equipo acuático y de inmediato saltamos por la borda a snorkelear como morsas ansiosas. Mientras nos aprontábamos pudimos ver múltiples tortugas marinas que salían a la superficie a respirar y volver a alimentarse. La diversión estaba mas que asegurada. Nadar con ellas iba a ser uno de los mejores momentos del día. Nos tiramos y comenzamos "allá allá hay una tortuga!" o "acá acá hay como tres! miren!"  o mas aún "tortugasss" Que emoción! Como sería la alegría de Anita, principalmente, que en un momento fue a avisarme que estaba nadando sobre tres de ellas. Estaba tan apurada por decirme y feliz que se sacó la máscara y el tubo para respirar... bajo el agua, lo que provocó que casi se ahogara. Se atragantó con agua de tal manera que estuvo diez minutos tosiendo y escupiendo agua. Pero paraaa! No te pongas loca chiquilina!!

Tortugas marinas en la zona de El Finado en Cabo Rosas

El guía, que se metió con nosotros al agua, nos hacía seguirlo y nos iba indicando lo que iba encontrando. Además de las bichas ya mencionadas, nos alertó de la presencia de peces loro, cardúmenes de peces que no recuerdo el nombre, caballitos de mar que apenas se veían y había que ser un experto para reconocerlo, como así también un pulpo. Pulpo que apena lo pudimos ver porque estaba mas retobado que botija haciendo berrinche en el supermercado. Le falto que se tirara al piso y se pusiera a dar vueltas al pulpo. Se logró ver un segundo y luego se escondió en un pequeño agujero en las rocas que solo él podría contorsionarse para meterse ahí. Dimos una larga vuelta por la zona hasta que finalmente encontramos el otro animal que habíamos ido a ver. 

Lo buscamos por los túneles, debajo de las piedras y en algunas cuevas que vimos a la pasada y nada. No sabíamos si ya lo habíamos pasado por alto en las zonas donde el agua estaba un poco turbia o simplemente se habían dado a la fuga. Ana y yo nos habíamos quedado para atrás en el grupo. El guía en la otra punta. Yo venía distraído mirando para la derecha cuando de repente noto que algo se dirigía en mi dirección sobre lado izquierdo. Prendí la cámara mas por instinto que por saber exactamente lo que venía hacia mi. Por suerte todo respondió según lo esperado... principalmente el bicho, que se hizo el choto y pasó como pedrada junto a mi. Un tiburón de punta blanca de aproximadamente un metro y medio acababa de hacerme un finito. Paso entre unas piedras y yo. Asi como si nada. Le avisé a Ana y a un par de excursionistas que estaba cerca mío y traté de recuperarme del shock y seguirlo por unos metros hasta que el bicho decidió no aguantarme más y alejarse en un par de coletazos. Impresionante el momento que acababa de vivir. Las tortugas continuaban apareciendo por todos lados pero esto había levantado la vara mucho mas alta de lo esperado. Unos minutos mas tarde hizo otra aparición tras otras piedras pero ya estaba mas mentalmente preparado. Y luego una tercera vez par luego no volverlo a ver en esa tarde. Se que los tiburcios estos no son agresivos para nada y están en la suya. Pero una cosa es decirlo desde un muelle o mirando un libro de fotitos del bicho y otra cosa es que te pase a menos de cincuenta centímetros de la cara. Creo que en ese momento se me escaparon unas burbujitas... por suerte no pasó a mayores :P

Luego de mas de una hora de snorkel intenso buscando cuánto bicho había en la vuelta, nos subimos al barco, no secamos y comenzamos a retornar suavemente a puerto seguro. En el trayecto de vuelta, pasamos por una islote formado por un par de rocas en la mitad de la nada. Aquí pudimos ver unos primos cercanos de los piqueros de patas azules: los piqueros de Nasca, con una coloración diferente pero muy parecidos a los azules parientes. También aquí y a unos pocos metros del islote salió a la superficie para dejar ver solo la punta de sus aletas una precios raya águila o raya moteada. Las fotos no reflejan ni cerca la belleza de ese bicho. Cuánta diversidad en unos pocos metros a la redonda. Si seguimos así no me van a dar las veinte tarjetas de memoria que trajimos para retratar el viajecito. Qué lugar por dio!!! Me enloquesooooo!!

Al llegar al puerto y como no podemos quedarnos tranquilos ni media hora, decidimos salir a caminar por la playa que hay a dos cuadras del hostal donde estamos parando. La lluvia era inminente pero igual salimos a aprovechar los pocos minutos de luz que quedaban. Llegamos un extremo de la playa y entramos por un sendero que no habíamos visitado junto a unas salinas. Aquí finalmente pudimos ver los tan promocionados flamencos y algún otro pajarito que andaba en la vuelta. Muy rico todo pero la lluvia ya había comenzado y con fuerza. Nos refugiamos bajo unos arboles y como no mermó, decidimos salir igual y mojarnos. Nos cambiamos, cenamos y colorín colorado, la crónica de hoy ha terminado. 

Mañana haremos otro cambio de localidad asi que estén atento a las noticias que llegaran por la noche. Igual no se olviden que si quieren tener mas novedades nuestras, no se olviden de subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/