Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Calor... lo que se dice calor...bueno si, un poco - Parte 6

Todo bien por ahí? Dicen que es momento de que se ponga fresco por esos latitudes de ustedes. Se ve que por acá, como pasa el 0' 0.0"de latitud..justo por encima de nuestra capocha no se estaría dando ese fenómeno y paso a justificar el por qué.

Hoy de nuevo, no teníamos ninguna excursión contratada mas allá de la que pudiéramos organizar nosotros mismos. Por eso, luego de un desayuno bien distendido y rico, arrancamos para la calle con el objetivo de conseguir un lugar para alquilar unas bicicletas. Ya de pique, al salir de nuestro recinto acondicionado nos golpeó la realidad como lo hacen los gordos que hacen musculación al puchimball que tienen, justo en frente a la puerta de nuestro hotel. No sabemos como hacen para aguantar las temperaturas reinantes si además se pasan haciendo fuerza levantando cosas o corriendo y además todo bajo un techo de chapa. Cada uno se imagina el infierno como mas le gusta.

Salimos y a la segunda cuadra ya nos sudaba la gota gorda. Dos cuadras mas hasta nuestra primer opción de alquiler y nada. Estaba cerrado. Abría en un rato. Dimos una mini vuelta como para hacer tiempo y pasamos por el puesto de venta de pescado fresco que tienen los pescadores en el centro. Nos reímos un poco porque la mujer que le vendía un pescado muy específicamente cortado para un japonés, era pesadeada por un lobo marino que le pedía constantemente que le tirara alguna sobrita y dos pelícanos mas hacían cola detrás de ella. Volvimos al local de bicicletas y nada. Decidimos continuar a otro mas y tampoco. Habría a las nueve de la mañana y ya eran las diez y media y nada de aparecer. Se tomó muy en serio esto de que era Sábado y se quedó un poco mas remoloneando en la cama se ve. 

Mas adelante encontramos una tercer opción y finalmente concretamos el alquiler de dos bicicletas tipo montaña, medias sonoras de más pero en buen estado. Nos pusimos el equipo requerido junto con nuestro equipaje y partimos. Si antes el sol estaba fuerte, a media mañana era aplastante. Comenzamos a seguir las instrucciones del GPS para llegar a uno de los lugares que queríamos visitar. La zona del Mirador de los túneles. Otra serie de túneles generados por la actividad volcánica hace cientos de años atrás. Este estaba un poco menos mantenido y simplemente había un cartel que anunciaba que no se podía pasar de cierta zona por seguridad. Nada mas. Nadie en la vuelta. Decidimos obedecer y sacar fotos desde el umbral del túnel. 

Tortuga silvestre del barrio

Aprovechamos a sentarnos en unas piedritas para descansar y tratar de "enfriarnos"un poco. El llegar hasta aquí implicó hacer unas cuantas cuadras de un repecho leve y luego un gran y extenso repecho que nos dejó exhaustos y sudando como testigo falso. Pero de esos testigos que no hay chance de que zafe de qué le manden los sicarios a que le quiebren las patas.Un susssto!!! Era impresionante el calor e impresionante el agotamiento físico que teníamos a las pocas cuadras de comenzado el ejercicio. Casualmente casi al final de este repecho importante, nos cruzamos con un arbolito y debajo de él, encontramos otra tortuga de las "pequeñas" que se encuentran aquí. Esta es de las que no esta en ninguna propiedad privada o centro de proyección sino mas bien es parte del barrio o de la zona. Sueltita sueltita. Así nomás y junto a la carretera. Aprovechamos para echar pa'dentro algún líquido y reponer el perdido en unos pocos metros de recorrido. 

Luego de la visita a los túneles, decidimos volver y disfrutar de la bajadita que ahora estaba a nuestro favor, y visitar otro atractivo que esta ahí nomás. A la vuelta de las casas como quien dice. Fuimos a la Laguna de las Ninfas. No se vayan a imaginar que ahí encontramos una laguna azul repleta de mujeres hermosas mitad humanas y mitad sirenas, encantando a los visitantes con sus bellas voces. No no... nada que ver. Es una laguna de agua transparente tirando a verdosa, formada por manglares blancos y rojos y con algún que otro pescadito que bobeaba por la zona. Nada fantástico pero lindo de ver y sobre todo disfrutar de la natural sombra que ofrecen su vegetación. Dimos una vuelta y vimos unos gallegos echados cual lagartijas sobre una zona de las pasarelas de madera que recorrían el lugar. Nos miraron al vernos pasar y siguieron inmóviles en la sombra. Tuve unas ganas de pedirle que me hicieron un lugarcito y pegarme una siesta ahí nomás, pero ya se había hecho el medio día y había que reponer energías comiendo alguna cossita.     

Laguna de las Ninfas

Fuimos a almorzar a La Garrapata y como verán, estoy escribiendo estas líneas así que seguimos vivos. No sabemos si volvimos con alguna garrapatita de regalo sin que nos diéramos cuenta pero lo cierto es que muy rica la comida. Cuando quisimos acordar, ya estábamos en dos ruedas nuevamente con rumbo a nuestra mayor prueba física de hoy. 

Dimos unas pocas pedaleadas y llegamos al comienzo del camino para ir a la playa Bahia de la Tortuga o Tortuga Bay. Unas escaleras en zigzag nos llevó hasta la caseta donde debimos registrarnos y recibir la mínima información para volver vivos: no alimente a los animales, no toque nada, no nade en la playa principal, no joda mucho. Conciso y sin doble sentido. Arrancamos a eso de las dos de la tarde a hacer un laaaargo camino hecho de piedra y flanqueado por la vegetación mezcla entre arboles variados, cactus y manglares. Laaargo como esperanza de pobre. No se terminaba más y no corría una sola gota de aire. La sensación térmica era superior a los treinta grados. Mi frente era como si hubieran abierto una canilla con el cuerito roto. A Ana le hacían juego el gorro rojo de ala ancha y su cara. Parecía que le iba a explotar. 

Parábamos cada pocos metros a descansar y tomar un poco de agua que era como tomar oro líquido. Cada gota se disfrutaba al máximo. Ya a la mita del camino veníamos casi que descaderados del calor y el cansancio. Poco a poco fuimos sintiendo el ruido del mar cada vez mas fuerte. Era nuestra zanahoria delante nuestro. Solo había algo que nos hacía avanzar y era la imagen de esa playa que nos ofreciera ese buen chapuzón y que bajara los calores al mínimo. 

Finalmente y luego de treinta minutos de caminatas al rayo del sol (2.2 kms de longitud), llegamos a la playa. Había un grupo de jóvenes que ya habían terminado su visita al lugar y se calzaban en los muritos que delimitaban el camino por donde veníamos. Creo que a la pasada patee a un par y le pisé los juanetes a otro. Ya no veía nada mas que el agua turquesa y la arena blanca que veía frente a nosotros. Ah!.. pero un pequeño detalle. En esta playa no se puede bañar! Tiene mucho oleaje y corrientes fuertes y no es apta para cualquier pibe.. no para nosotros. Para poder refrescar el muñeco había que  caminar otros veinte minutos por la playa, hasta el otro extremo de la bahía. Ahí si existía una zona de baño completamente segura. El camino fue aún mas tortuoso porque además del calor que traíamos ahora el agua turquesa y el oleaje nos molestaba aún mas. Había que seguir esperando para tan deseado chapuzón.

Playa Bahia Tortuga

Ya casi en el extremo opuesto (1 km o 20 minutos después) divisamos una iguana marina que venía muy pancha surfando unas olas hasta la playa. Punto donde se juntó con otras treinta amigas que lagarteaban en la playa. Paramos un segundo a sacarle unas fotos y seguimos hasta la otra playa. La otra bahía. Yo me esperaba que la playa fuera linda pero que quizás había que lidiar con olas o corrientes diferentes. Pues no, para nuestra sorpresa la 'otra playa" era un plato literal. El agua era tibia, tranquila y casi transparente con un color turquesa muy similar a la anterior. El único problema es que estaba un poco turbia pero con el calor que teníamos me importaba muy poco. Largamos las cacharpas y mientras Anita se comenzó a pintar con bronceador yo no aguanté mas y me tiré al agua. Que caloooorr por dios! Nunca había pasado tanto calor como estos días y hoy tuvo su pico máximo. Me transpiraban hasta las pestañas del calor que tenía. Con decirles que se me manchó el cuello de la camisa porque la correa de la cámara de fotos se "derritió" y me pintó de negro el cogote. Un infierno! 

Estuvimos un buen rato flotando como patos en el agua inamovible de la playa. La temperatura del agua era la ideal para el día tórrido que experimentábamos. Había mucha gente en la playa. Niños y jóvenes disfrutando de la naturaleza generosa que teníamos frente a nosotros. En ese momento escuchamos a alguien que intentaba meterse al agua y le pregunta a otro que flotaba junto a nosotros "hey!.. ta fría el agua no? mm no se si meterme..." Se mamó! Le cayó mal la sopa de pescado que se tomó al medio día y esta alucinando. Cuando uno se pega un baño en la parada 16 de la mansa en Maldonado, a mediados de Marzo, ahí uno puede hacerse esa pregunta mientras siente que pierde dos falanges de los dedos de los pies por lo fría del agua. Cuando uno se tira de cabeza para un chapuzón en cualquier lugar de Rocha y realmente puede sentir como se le arrugan las muelas del frío, bueno... es válido hacerse esa pregunta. Pero acá, con el calor que hacía y con el agua realmente tibia y levemente fresca de a ratos, no es válido esto. Al final si pensamos que los ecuatorianos son unos blanditos para algunas cosas, entonces tenemos razón. No se merecen el frescor del agua que tienen!

Ya eran casi las cinco de la tarde cuando comenzamos a retornar de a poco   al pueblo. Otros 2.2 kilómetros por la playa durante un atardecer que nos regaló sus mejores colores. A la pasada vimos nuevamente los nidos de tortugas marinas que hay señalados a lo largo de la playa y dan nombre a la misma. Esa parte no esta permitido pisar para no destruir las futuras generaciones tortugueriles. Llegamos el comienzo/fin del recorrido dentro del reparo de la vegetación y volvimos a sudar como locos. Casi a las seis de la tarde y con el sol ocultándose uno sigue chivando como si fuera pleno medio día. Al final aceleramos un poco el paso para llegar a tiempo para devolver las bicis y tomar algún refrigerio. Terminamos locas de las caderas pero valió la pena porque la playa era un paraíso. Eso si, si alquilan una bicicleta en verano, pídanla con aire acondicionado como mínimo.

Mañana va a ser un día de transiciones porque nos mudamos a la isla mas grande del archipiélago; la Isla Isabela. Partimos bien temprano en taxi acuático rumbo a Puerto Villamil. Veremos que nos depara la navegación. Esperen mas cuentos pero mientras tanto, no se olviden de subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/

Besirlis!!!!