Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Y donde esta el piloto? - Parte 10

Buenas buenas. Acá reportándonos desde un nuevo destino: Isla San Cristóbal. Para los que se estén preguntando dónde sorongo queda eso, bueno.. basicamente al otro lado del archipiélago de Galapagos. Al este de nuestra posición anterior.Si no mal me equivoco, en la isla mas al Este de las que forman parte de Galápagos. 

Todo comenzó por la mañana, cuando preparamos todo para salir al medio día al aeropuerto de Isabela a tomarnos el vuelo que nos traería hasta aquí. Como el checkout era recién a las once de la mañana, decidimos que luego del desayuno iríamos a la playa que teníamos a un par de cuadras del hotel. El agua turquesa estaba deliciosa y a la temperatura ideal. Un poco revuelto al principio pero luego de avanzar un poco mas todo se aclaraba y era una placer refrescarse ahí. Volvimos al poco rato y finalmente nos preparamos para salir al aeropuerto. Hicimos un poco de tiempo y cuando quisimos acordar ya estábamos en el taxi rumbo a tomarnos el avión.

La llegada al aeropuerto fue un poco.. .como describirla... rápida, tranquila y solitaria a la vez. Me explico. Rápida porque solo nos llevó cinco minutos llegar desde el hostal hasta el  aeropuerto. Muy cerca de la población. Llegamos a un aeródromo como el del Jagüel en tamaño o similar. Muy chico dado que aquí no vuelos comerciales grandes. El taxista nos dejó en lo que supuestamente era la entrada al aeropuerto. Nadie. Absolutamente nadie había aquí. Pero no solo nadie.. sino nada. Era una construcción abandonada. Sin puertas, ni ventanas, ni letreros, gente entrando saliendo. Ni ruidos había. Era un edificio a medio terminar en la mitad de la nada con un solazo que aumentaba la sensación de desolación. Por allá comenzamos a darle la vuelta a "la entrada"y solo podíamos ver mas habitaciones sin terminar y nada mas. 

Aeropuerto Isabela

Ni la mas mínima indicación por donde se le entraba ni que había que hacer. Al minuto apareció un veterano de musculosa, pantalón de tres cuartos y chinelas, blandiendo una escoba. Venía barriendo el agua de las últimas lluvias y tratando de achicar el barrial que había dentro del edificio. Nos hizo una seña como diciendo "es por acá". Ah mira.. ahora me queda mucho mas claro si.. seguro! Dimos vuelta a unas columnas y accedimos a otro ambiente donde había mas habitaciones vacías y sin marcos en las ventanas ni puertas. Una mugre que los edificios sin terminar desde hace años en Punta del Este eran el Hilton comparado con esto. Como es esto??? Si lo comparamos nuevamente con "El Jagúel", éste es el aeropuerto de Los Angeles en USA comparado con el estado deplorable del Aeropuerto Puerto Villamil.

Seguimos avanzando y nos volvimos a equivocar. Volvió a aparecer el don y con otra seña nos dijo por dónde seguir. Avanzamos otro poco mas y ahí todo se clarificó. Vimos un par de siluetas que se recortaban a travez del enseguecedor brillo que entrada por esos agujeros que llamaban ventanas. Una mujer acodada en un mostrador nos dijo que el check in lo teníamos que hacer en el mostrador de la izquierda. Era el de la otra aerolínea así que nos dijo que esperáramos. Mientras tanto nos revisó el equipaje y nos dió un poco de charla. Ella nos dijo que "el muchacho de nuestra aerolínea" ya venía en camino para registrarnos y hacernos abordar. Nos sentamos en la "sección de espera"del aeropuerto. Seis sillas de plástico desvencijadas eran toda la sala de espera en el medio de un recinto diez veces mas grande completamente vacío. Increíble! Esperamos y esperamos y por allá apareció el "chico del checkin". Una especie de ninja negro con uno paramilitar de las FARC. Pantalón oscuro, championes con colores locos, remera clara con dibujos extraños una capucha casi como un pasamontañas y un lentes de sol blancos espejados. Pensé que en vez de facilitarnos el acceso al avión venía mas bien a secuestrarnos. 

Todo un personaje. Nos preguntó si éramos nosotros los que viajábamos con ellos, nos pesó la valija y nos hizo un recibo y unos "boletos de boarding" completamente a mano. Llenó un formulario a los ponchazos y se dedicó a hacer otras cosas. No hizo avanzar a la sala de "pre boarding". Otro espacio abierto donde el acceso a la pista era simplemente volear la pata y correr derecho al avión. Revisamos rápidamente lo que nos había entregado como boleto y resulta que decía que volábamos a Baltra (Aeropuerto al cual llegamos y al cual tenemos que ir para volvernos a Uruguay... dentro de tres días, no ahora). Corrimos a avisarle que nos había hecho mal el recibo. Lo revisó y dijo "ah si... esos están mal.. son estos los de ustedes", y los que le dimos nosotros los dobló y se los guardó como quien guarda un pañuelo con mocos. Esto no se puede poner mejor... verdad?

Nosotros esperábamos mientras nuestra valija estaba en la zona de pre-carga de equipaje y otras encomiendas que llevaba el avión. O sea.. un rincón entre dos paredes que cualquier podía acercarse y llevárselas. En fin. Vimos que estaban por cargar unas conservadoras y otras cajas al avión en el que íbamos. Al principio el "guerrillero del checkin", que ahora era el personal de carga del avión, comenzó su labores como mucho cuidado. Luego de que el viento le desacomodó algunas de esas cajas y hieleras que pretendía cargar, terminó a las patadas con las cajas. Luego las revoleó para adentro del avión como quien tira el agua de los fideos luego de hervirlos... en el camping de Santa Teresa, detrás de los arbolitos. Un desprolijo como pocos. Nos dieron la orden de subir al avión y comenzamos a caminar por el borde de la calle que llevaba al avión solo cuatro personas. Ana, yo y dos muchachos mas. Nos encontramos con el piloto junto al avión. Nos dio algunas instrucciones básicas y subimos. Solo espero que el guerrillero/carguero ahora no sea la azafata del avión porque me caigo de espaldas!

En esta parte del cuento suena la música de Top Gun. La que se llama "Danger Zone" de Kenny Loggins y sabrán a qué me refiero. El avión era diminuto. Cuatro asientos ocupados por nosotros, mirándose frente a frente y una parte posterior llena de cajas sueltas como naranjas en un cajón de la feria. Apenas subir, el piloto me dijo que no había copiloto por lo que el asiento delantero estaba disponible por si lo quería usar.Anita me dijo que ella no le interesaba. Al muchacho me miró con cara de qué ni en pedo se pasaba para adelante y la cuarta pasajera ni dijo "reventá" así que me auto ascendí a segundo al mando, al frente de la aeronave. Tenía los lentes negros, el rango recién otorgado y la aeronave para volver. Me sentía Maverick o Tom Cruise para los amigos. Igualito que él solo que con un par de tostadas con manteca y unos huevos revueltos encima mas que él. Nada mal no? Me preparé para sacar muchas fotos con previa autorización del primer comandante. Le pregunté si había algún problema con eso y me dijo "nah.. dale con fé". La carreteada fue cortita como patada de chancho. En unos pocos segundos ya estábamos viendo la costa turquesa que rodea al pueblo. Increíbles vistas y fantástica experiencia. El vuelo fue rápido, suave y placentero. Apenas despegamos hicimos una vuelta completa, como un cerito, y pasamos bien al lado de la isla Tortuga; la que se parece a un volcán sumergido. 

Volvamos por encima de  los mil quinientos metros y vimos como unas esponjosas nubes blancas se transformaron en feas nubes grises con lluvia, justo después de atravesarlas y comenzar a ver nuestra isla destino. Cuando le di la orden, comenzamos el descenso hacia la pista. Pista que no se veía casi nada. La lluvia ya se había largado y las gotas contra el parabrisas se desplazaban a gran velocidad. Poco a poco comenzamos a ver las luces del aeropuerto y ahí nos fuimos de cabeza. No no.. no se asusten... no nos estrellamos! Simplemente bajamos el tren de aterrizaje y pocos minutos después hicimos contacto con la tierra, sanos y salvos. Una maniobra de taxi bien rápida nos dejó casi que dentro de un hangar. Tan rápida que le hicimos un finito a una columna del aeropuerto. Si no hubiera sido porque el piloto la vió le habríamos hecho una respiración al ala izquierda y enganchado las luces también. Luego de todo, el piloto nos dio la bienvenida a San Cristobal y acto seguido me pidió que le envíe las fotos por mail o algo así. Me di vuelta para bajarme y Ana me avisó que el otro pasajero estaba interesado en que le mande las fotos también. Al final tuve mas éxito con las fotos que la Sub 20 contra Ecuador en el sudamericano.

Luego de un rato buscando un un taxi en el aeropuerto, llevamos al hotel y nos organizamos para salir de nuevo. Pensamos que estábamos cerca del centro pero esta vez le pifiamos en la elección. El hotel esta bárbaro pero lamentablemente esta lejísimo de los puntos de interés pero además todo en repecho. Ideal para bajarse la comida del medio día. Salimos bajo lluvia cuesta abajo hasta conseguir un lugar para almorzar. Cuando finalmente aflojó un poco la lluvia, nos dedicamos a recorrer toda la rambla y el puerto, completamente sobre poblada de lobos marinos y sus crías. Al principio todo es una novedad y todo precioso. Al rato, cuando el griterío de los lobos es incesante, te termina paspando. Además algunos gritan que parece que erutaran el abecedario de continuo. Es impresionante. 

Cada vez quedaba menos luz en una tarde que mejoró un poco, por lo que decidimos alquilar unas bicicletas y salir a dar una vuelta por un par de playas cercanas. Primero visitamos la pequeña playa Mann, a unos pocos metros del centro. La playa parece un lugar muy lindo pero es muy concurrida. Había cientos de personas bañándose y haciendo snorkel junto a unos cuantos lobos marinos que chiviaban con ellos. Estuvimos unos pocos minutos y decidimos continuar. Mas delante llegamos a un camino de tierra y a un lugar para dejar las bicicletas. Desmontamos de las chivas y caminamos unos ochenta metros para llegar a la segunda playa: Playa Punta Carola. Una playa un poco mas grande y tranquila, poblada por iguanas, lobos marinos a lo lejos y fragatas reales perchadas en un árbol medio enclenque que había en el fondo. No corría una gota de aire y a pesar de las lluvias y la poca luz que había, el calor era intenso. Sentados en la arena, sin movernos éramos una canilla abierta. Decidimos quedarnos unos minutos junto a la vegetación que allí había. Ya casi no quedaba gente en la playa y los mosquitos salieron a buscar a un par de giles para chuparles la vida. Literal. Estaban endiablados. Eran unos kamikazes. Zumbaban y te picaban como si se estuvieran dando un festín. De hecho lo estaba teniendo. Tuve miedo de no poder recuperar la bicicleta en la entrada a la playa porque los mosquitos estaban a punto de sacarnos en andas para otro lado. No aguantamos ni diez minutos y nos tuvimos que ir. 

Puerto Barquerizo Moreno por la noche

Ya se acercaba la hora de devolver las bicis y además nos había picado un poco el hambre así que salimos rápidamente de la zona mosqueril y nos dirigimos al centro. Caminamos un poco, cenamos y nos volvimos repecho arriba para descansar por hoy. Mañana nos espera un gran día. Ya tendrán las crónicas. 

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Hastalogo!

P.D: La conexión apesta aquí. En cuanto pueda mando alguna foto mas...