Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Las andanzas volcánicas de los colegas - Parte 8

Hola colegas, que tal les va? Pos nosotros acá, con un calor que vamos! cojojundo!! y vosotros? A que la estais pasando un poco fresquete Manolete porque estais ya entrando al otoño. Que las cosas son asi y al que no le guste con el frío y el caloo... que bueno.. que se vaya a hacer puñetas jodé! 

Que si encontrais algo raro en el comienzo de las crónicas que de hoy es que hemos hecho un tour por la mañana y hemos ido todo el santo recorrido hablando con una gallega. No hemos parado de conversar (culpa repartida) y bueno.. pos esho... que no me puedo quitar de la cabeza el acento de la nacida en el país del Rey Juan Carlos...la madre que la parió. Trataremos de avanzaa con el relato y veremos que pasa hombre!

La levantada, como viene siendo costumbre los últimos días, fue a las 6 am porque nos pasaban a buscar a las 7:15 y había que desayunar algo. Esta vez fue bastante en punto, por suerte, y luego de levantar a otros excursionistas por otros hoteles, salimos rumbo al Volcán Sierra Negra. Isabela, la isla en la que estamos desde ayer, es de las más volcánicamente activa. El Wolf, el Darwin, el Sierra Negra, el Cerro Azul, Alcedo y Ecuador. Aunque algunos pensarán que era la formación de la línea de defensa del Basañez del 89, me temo que no es así. Sino que es la cantidad de volcanes activos que posee la isla, a excepción del Ecuador. Dado que somos unos locos de las cosas un poco salidas de lo común y como no hemos pasado suficiente calor estos días dijimos: qué lugar debe estar mas fresco que pararse debajo de un arbolito en la plaza acá enfrente del hotel. Listo! ya tengo la respuesta. Hagamos una caminata por el borde de un volcán activo. Y daaaaaleeee!

Volcan Sierra Negra

Llegamos al puesto de control del Parque Nacional Galápagos, nos controlaron la cantidad de cristianos que íbamos al treking y después de unos minutos de acicalamiento personal en el cuartito del fondo, arrancamos la caminata. El punto de partida del recorrido estaba cerca de los ocho cientos metros de altura. El punto mas alto del recorrido, cerca del borde del volcán Chico, a unos mil metros de altura. Al comienzo el clima estaba raro. Muy nublado y con bruma de a ratos. Corría un lindo fresco entre la vegetación del lugar. Al poco rato, salió el sol muy esporádicamente y dio para calentar el ambiente y comenzar con su rutina de cocinarnos lentamente. 

El camino vecinal por el que íbamos comenzaba a angostarse y a ponerse cada vez mas barroso por la humedad del lugar. No se veía nada alrededor nuestro. La niebla era espesa y el sol producía un brillo enceguecedor. Un poco mas y el paisaje comenzó a cambiar de un frondoso verde a algunas plantas bajas y grava bien oscura con algunos tintes de rojos. Bien del estilo que uno se puede imaginar que hay en una zona volcánica. Una piedrita de morondanga que si te caes de rodillas, te saca un buen pedazo.

Luego de tres kilómetros aproximadamente llegamos al borde del cráter del volcán Sierra Negra. Unas dimensiones descomunales. Diez kilómetros de diámetros hacen de esta bestia la mas grande del archipiélago y uno de los primeros volcanes activos del mundo. El paisaje era un páramo oscuro y agusanado, circunscripto por un círculo casi perfecto de acantilados verdosos. El sol se colaba por entre las nubes y convertía el paisaje en algo más épico aún. A lo lejos se podían ver unos puntitos claros que eran personas haciendo el mismo recorrido que nosotros y daban la verdadera dimensión del lugar. Casi donde se perdía la vista, al punto diametralmente opuesto al que estábamos, se veían como chimeneas con columnas de humo saliendo constantemente. Esas son las fumarolas del volcán que aun están activas. Aparentemente, la actividad del chiquilín este esta de ese lado y se esta moviendo en esa dirección por lo que en un principio estábamos a salvo de cualquier berrinche repentino del nene. Por lo que nos contó el guía, su última erupción fue en Junio del año pasado.   

Ya no había reparo, brisa fresca o día nublado que nos salvara. Hacía un calor de hacerse popó y listo. No había cómo negarlo. Seguimos caminando por dos kilómetros mas por el borde del volcán hasta llegar a una caseta para tomar un descanso y comer algún snack que nos habían dado. A mi criterio la parada fue muy corta porque cuando nos estábamos acomodando en el asiento, el guía nos sacó como gurí para la escuela. 

Cáctus en la penumbra - Volcán Chico

Comenzamos la caminata y a los pocos metros ya la cosa cambió radicalmente. El camino ya no era un trillo sino que eran marcas en las piedras puntiagudas y sueltas. Las piedras tenían múltiples formas y mostraban claramente su pasado volcánico ya sea por ser completamente irregulares, sueltas y muy filosas o por mostrar como ríos de rocas formando eses o curvas inverosímiles. Definitivamente estábamos en suelo creado hace pocos cientos de años. Fuimos yendo de aquí para allá esquivando accidentes geográficos y túneles de lava con el techo colapsado. Visitamos un par de "agujeros de ventilación" o fumarolas donde pusimos la mano dentro y se sentía el aire caliente saliendo. A pesar del yermo que era el lugar vimos los cáctus candelabros que habitan aquí. En algunos lugares inclusive se ven helechos bien verdes, que sobreviven gracias a la humedad y calor que éstas cavidades proporcionan. 

Luego de otros tres kilómetros de longitud y llegando a los mil metros de altitud en ese ambiente casi que infértil, llegamos a la cima de la montaña donde se encuentra el segundo volcán: el volcán Chico. El paisaje había cambiado nuevamente. Las piedras obscuras se habían transformado en rojas intensas y con tonos de amarillo. Lo primero debido a la oxidación de los minerales ferrosos y lo segundo por el alto contenido de azufre. Supuestamente desde el mirador, que se encuentra a unos pocos metros mas de altura, se podía ver el ombligo del volcán por su vista bien cenital. Gracias a que la niebla a esta altura persistía y amenazaba con largarse a llover, no solo pudimos ver poco del "chico" desde ahí sinó que además el mar ,que desde este punto privilegiado debería verse, no se veía un soto. 

Fue comenzar el retorno levemente y la lluvia se hizo presente. Al principio bien suave y luego bastante torrencial. Nos tapamos como pudimos pero la mojadura ya estaba. Gracias al calor que teníamos como que no nos importó y a los pocos minutos ya no estaba claro el origen de las aguas en nuestros esbeltos cuerpos. Nos hicimos compinches con una gallega que nos dio un poco de charleta y después fuimos conversando todo el camino de ida y de vuelta. Conversamos de todo. Tanto así que el guía que venía a la par con nosotros, se empezó a quedar rezagado y a separarse nuestro. Si nosotros nos quedábamos, el aceleraba el tranco y nos pasaba para quedar delante. Luego de una observación empírica de su comportamiento, concluí que le dejamos las bolas al plato.

Hicimos una parada técnica en el medio del recorrido de vuelta a "almorzar" una fruta, un refuerzo hecho con un dulce de pirinpimplón y un alfajor hecho con dos galletitas María recubierto de chocolate que fue un almuerzún! A los cinco minutos y de nuevo bajo una lluvia torrencial, el guía nos sacó como escupida en tabla. De nuevo las charletas comenzaron y el guía se quedo para atrás, parando la lluvia de pecho para no tener que fumarnos. A eso de las dos de la tarde nos subimos al camión que nos había traído y nos dejaron a una cuadra del hotel. Liquidados dejamos las cosas y salimos a buscar un almuerzo un poco mas decente. Nos clavamos supuestamente una "hamburguesa de pescado". La realidad fue que el plato traía un plátano entero como pan superior, lechuga, tomate, aros de cebolla, la hamburguesa de pescado empanado, bien grueso por suerte, palta y queso. Para finalizar otro plátano entero de pan inferior. Todo acompañado con una salsita. En otras partes del mundo alimentan a una familia entera con un plato solo de estos. Una exageración que lamentablemente no pudimos terminar di de casualidad. Atorao toda la tarde con el "sanduiche" y boqueando como sábalo fuera del agua.  

Playa Concha de Perla

Terminamos de almorzar a casi las cuatro de la tarde y sin perder el más mínimo segundo alquilamos nuevamente un par de bicicletas y decidimos ir a "la playa" de Concha de Perla (ojo con el chiste fácil) dado que el clima parecía haber mejorado. Cuatro y cuarto de la tarde y ya estábamos prontos para tirarnos al agua desde el muelle que resultó ser la famosa "playa". Aquí por estar rodeado de manglares y aguas poco profundas supuestamente se pueden ver iguanas, tortugas, manta rayas y algún otro bicho mas pero lamentablemente no se veía ni los tábanos que abusaron de nosotros en la hora y poco que estuvimos ahí. La luz había disminuido bastante y además se aproximaba otro chaparrón mas que terminó con achicopalarnos y quedarnos dentro por el resto el día. 

En este momento nos estamos frotando las piernitas con perifar flex crema y acomodando todo para dormir como los murciélagos. De patitas para arriba para descansarlas y contándome los dedos por si me falta alguno. Del cansancio que tengo hay un par que no me están coordinando mucho. No damos mas de cansancio así que si vieron algún error en el relato o alguna letra cambiada, es que ya estoy en pedo del cansancio y no me chispean las neuronas mas. 

Sin mas y recordándoles que pueden subscribirse o chequear la cuenta de Instagram de una amiga que viaja con nosotros. Sigan a Julia la Llama: https://www.instagram.com/julia_la_llama/

Chau colegas y a flipar todos juntos! (ta carajo... ya me volvió el gallego este!)