Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Cuentos del jueves 9 de Abril - Choto choto choto!

Apa apa apa! Que se cuenta por ahi?

Nosotros en estos momentos nos encontramos disfrutando de las instalaciones del Hotel Yoyoko Inn en la localidad de Matzue, sobre le Mar del Japón. Arribamos hoy a medio día, luego de hacer varias combinaciones de trenes y ese va a ser el hilo conductor de nuestras aventuras del día corriente.

Recorrido a Matsue

La cuestión es que salimos bien tempranito, a eso de las 7 am, a tomarnos un Tranvía rumbo a la estación de Hiroshima para tomarnos el Shinkanse; tren que nos llevaría en aproximadamente 40 minutos a la ciudad de Okayama. Este lugar era nuestro punto de combinación numero dos para dirigirnos a la pequeña ciudad de Matsue, la que seria momentáneamente nuestro destino final. En el camino fuimos disfrutando de unos paisajes preciosos, llenos de montañas y campos plantados, suponemos que principalmente con arroz. Ademas, las tonalidades del paisaje pasaban desde el verde intenso hasta el amarillo y un poco rojizo, porque da la sensación que el cambio de estación no se ha producido definitivamente. Casitas de forma bien tradicionales en un paisaje de ensueño cada vez mas rural. Cada pocos kilómetros ese paisaje se ve alterado por el paso de algún río poco profundo que deja ver las piedras en su lecho, produciéndose pequeñas cascadas y rápidos. Todos estos lugares decorados con algunos cerezos salteados de tanto en tanto cambiando completamente la coloración del paisaje. Unas postales cada una mejor que la otra. Toy hecho todo un poeta. Una locura! Al acercarnos a Matsue pudimos divisar el gran Monte Daisen, gracias a que nuevamente el clima nos acompaño con un día bastante soleado. Dice la gilada que esta montaña es el equivalente al gran Monte Fuji del otro lado del pais, pero no se. La gente es mala y comenta.

Monte Daisen

Al llegar a la ciudad, entramos a la recepción y como ya sabíamos no teníamos todavía la habitación así que decidimos revolear las valijas en el locker del hotel y salir nuevamente a patear por ahí. “Por ahí” seria mas precisamente… otra ciudad. Si si amigos. A minutos de haber combinado tres trenes salimos rumbo a la estación a averiguar como se hacia para llegar a Izumo. En este pueblo (ahora si pueblito) esta el segundo santuario sintoísta en importancia de todo Japón. Ustedes se preguntaran en este momento: “Estos chiquilines se habrán convertido al sintoísmo o budismo que van a tanto templo?”. Podría ser pero no. La razón es que hay mucho lugar interesante por sus construcciones muy antiguas y en lugares increíbles o con características que los hacen dignos de ser visitados. Este es uno de ellos. La característica… unas construcciones en madera fabulosas, el tamaño de los lugares y puntualmente una cuerda en su entrada principal de tamaño gigantesco. Cuando aprecien las fotos verán lo que digo.

Una de los primeros desafíos fue llegar a la estación de trenes correcta, porque no es la que queda a unos pocos metros del hotel nuestro. No no. Teníamos que combinar con un bus para llegar a la estación de trenes correcta. Como lo hicimos? Fuimos al centro de información de la ciudad a preguntar como se hacia esto. Eso si, entregados desde un principio porque desde que arrancamos el viaje, el nivel de comunicación entre nuestro japonés de mierda y el ingles infrahumano de los locatarios ha sido clave para no entendernos casi nada. Resulto que nos encontramos con un muchacho que hablaba bastante bien y nos pudimos entender bien de bien. Ahí nos explico como hacer lo que queríamos hacer de dos maneras distintas. Una de ellas, con un papelito escrito por él mismo en japonés para darle al chofer del ómnibus y que nos contestara Si o No iba para donde queríamos ir. Tipo gurí chico pero efectivo. La cuestión es que con dicho papelito nos arrimamos al bus que supuestamente nos llevaba al otro lugar y al mostrárselo al chofer nos dijo con voz de locutor “Izumo Taisha shrine.. OK!” y nos hizo el cerito con los deditos. Perfeto… es este mismo! 

Tren rosadito chuchi

El asunto que para llegar a este lugar había que tomar dos trenes nuevamente. El ultimo de ellos había que estar atentos en la mitad de la nada, donde había una “parada”, bajarse del tren en el que íbamos y subirnos al siguiente. Muy gracioso y único dado que en el ultimo tramo del viaje, el tren constaba de dos vagones nada mas y en él íbamos solo 8 personas, todos locatarios y nosotros como mosca en la sopa. En cada uno de los tramos, el personal de abordo eran dos choferes y una “azafata” que hacia de guarda, tocaba la bocina, saludaba a los que subían y bajaban, chiflaba, recitaba y ademas explicaba lo que íbamos viendo a los alrededores. La chiquilina del último tramo era particularmente expresiva en sus interacciones con los pasajeros. Paisajes, edificaciones, todo lo explicaba. Precioso todo y muy lindo e interesante lo que nos contó. En alguna sesión de hipnosis futura con un chamán traductor de japonés nos enteraremos que carajo fue lo que dijo. Todo el mundo miraba y asentía con la cabeza y miraba para todos lados. Por el revoleo de las manos y por su expresión era claro que quería contar lo que transcurría alrededor nuestro, especialmente dedicado a nosotros porque nos miraba como diciendo “vieron?.. acá esta chucu chucu y para ahí plin plin plin”. Si no lo era ya … nuevamente había un pichón de maestra formandose en las vías del tren.

Llegamos finalmente a la estación de Izumo con una idea de hacia que lado teníamos que emprender nuestros pasos para llegar al santuario sintoísta. Se ve que la chiquilina nos quedo relojeando de reojo a ver que íbamos a hacer. Si arrancábamos para el lugar correcto o correríamos despavoridos por los campos gritando “quiero a mi mama, estoy perdido”. El asunto que buscábamos el baño antes de arrancar y salio corriendo hasta la vereda frente a la estación y nos indicó con el dedo para done teníamos que caminar. “Izumo Taisha shrine… Izumo Taisha shrine!” y revoleaba el dedo con cara de susto. Se ve que nos veía cara de zapallos mismamente. De cualquier manera esta bueno que bueno que te cuiden así. Parece que tenían miedo que nos fuéramos a perder y hiciéramos una queja a Atención al Consumidor Perdido en Japón. No se. 

Izumo Taisha shrine

Caminamos en linea recta con rumbo a la entrada del santuario. No había como perderse. 900 metros en linea recta a un gran Torii o puerta que se veía de todos lados. Imposible de perderse. El edificio principal del santuario cerraba 16:30 y nosotros habíamos llegado 25 minutos antes así que metimos para y logramos llegar antes de que los monjes bajaran las persianas y se fueran a tomar mate. De cualquier manera el lugar permanece abierto hasta la media noche así que igual podíamos quedarnos a recorrer el lugar… sin ver nada para dentro de las construcciones. Ta bien, si no me querés mostrar como te quedó la pintura del living o los sillones nuevos que compraste, no lo hagas!

Dimos unas vueltas y el sol ya casi se había puesto, así que aceleramos el paso con rumbo nuevamente a la estación para tomarnos el próximo tren que volviera. Llegamos justito! Estuvimos en duda de cual era el correcto para subirnos pero finalmente le embocamos cual era el andén correcto. Igual, la estación tenia dos, así que no había muchas chances de errarle. De cualquier manera íbamos a tener en breve una nueva oportunidad de sumar puntos en el campeonato de pelotilladas. 

Anita iba media dormida por la madrugada de hoy y yo también, ademas de que iba paspando moscas y sacando fotos al paisaje que corría por nuestros lados. El tren llego nuevamente al punto de cambio de trenes y se bajo todo el mundo. Unos para un lado .. y otros para otro lado. Era el mismo lugar que a la ida. En la mitad de la nada, con un tren que iba para un lado y otro que seguía para otro. Tan sencillo como eso. Había que cruzar la vía del tren porque los andenes no se comunican entre plataformas. Hay que bajar y subir de nuevo, todo entre las vías y unas casas a los costados. En el medio del campo. El senior que estaba junto a la vía aviso que había que esperar porque venia un tren acercándose. 

Saludó al tren que apareció junto a su lado y resto de la muchachada que aguardábamos tiramos besitos también al senior chofer. Precioso el momento rural que tuvimos. “Dale con fé grito el senior”; levantó la banderilla y cruzamos todos. Otro senior, ubicado en el puesto de control, hablaba por los alto parlantes del lugar, suponemos dando información de las lineas, los trenes que iban y venían, de los números del cinco de oro de ayer miércoles, no se. No le prestamos atención. Nosotros subimos al anden y entramos en el tren de la derecha. Anita se sorprendió que no era el mismo tren rosado que habíamos tomado para ir, pero podía ser que lo hubieran cambiado a ultimo momento. Debo recordarles que la linea que usamos es una única, no tiene mas trenes… supuestamente. A mi me llamo la atención que el tren estaba hecho crema, por dentro y por fuera, a diferencia del tren que había quedado a nuestra izquierda que estaba muy nuevito. Porque había tres trenes cuando debía haber dos? Uno de ida y otro de vuelta. Extraño! 

Se escucho una voz por los alto parlantes nuevamente y un chifle de “cerrá atrás y vamossss!!”. Me doy media vuelta y le pregunto a Ana…”es este no?“. “no se… ta raro no?” dice Ana. “Vamos a preguntarle al chofer/guarda/acomodador si estamos bien o no”. Anita se adelanto en los dos vagones que estaban casi en marcha en dirección a la cabina de mando del tren. Mostrándole los tickets que teníamos nosotros la cara del chofer pareció transformarse. Quedó pálido del morocho. “Evidentemente hay una irregularidad” pensé yo. Salio cual rayo de su habitáculo apuntando para afuera; al tren que estaba a nuestra izquierda inicialmente y que comenzaba a moverse lentamente por la otra vía. “hay que salir Ana… le erramos!!” le espité. 

El chofer a los gritos y haciendo señas al que estaba en la vía, al que estaba en el altavoz y al que manejaba el tren correcto. “Choto chotoo chotooooooo!”gritaba el tipo mientras corría para que el del altavoz le avisara al chofer que no se fuera. “choto chotooooo chotoooo!!!”. Mas chota será tu abuela carajo! Si no me decís cual es el tren correcto como querés que le emboquemos carajo! Como si fueran señas en un truco de cuatro donde la mano esta mas que clara, le indicó que había un par de pasajeros un poco.. errados. En el momento que el tren se iba del andén se entendieron los cuatro y detuvimos la marcha del tren que se iba, corriendo saltamos al vagón correcto y todo solucionado. “Sumimasen”(perdón) dijimos muy bajito cosa de pasar lo mas desapercibidos posibles de la cagada que nos habíamos mandado. Igual culpa compartida porque nunca avisaron cual era el tren que nos teníamos que tomar, creo, y nosotros por no prestar toda la atención que debíamos. Pero que chotos!

Hoy batimos récord de combinaciones de tren por lejos y creo que quedamos en los anales de la historia del ferrocarril japonés regional. Creo que hasta en la sección de “de no creer”del periódico local. El puntaje en el campeonato de pelotilladas sube, parejo pero en firme ascenso. Finalmente, llegamos sanos y salvos a la ciudad de Matsue, previa visitada al castillo de Matsue para sacar unas fotitos nocturnas y luego al hotel a terminar de hacer el check-in que habíamos dejado pendiente hace horas!!!      

Por hoy son ya demasiadas experiencias. Ta mañana!

P.D: Al llegar Googleamos y encontramos que “cho to mate” significa algo así como “espera un poco“. Menos mal que el senior no nos llamo “chotos” al santo botón :P