Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Cuentos del 21 y 22 de Abril - Fuji te vinimo'a vé!!

Epaaa gurisada!! Que de que? eeeh???

Los cuentos están saliendo medio salteados y atrasados debido a tanta actividad que estamos teniendo. Tanta que casi casi iguala a los metros de agua que han caído por estas tierras desde que llegamos. No se si en la división de bromatología de Uruguay me dejarán entrar al país. No se si la radiación de Fukushima me pegó fuerte o es la lluvia que no cesa de caer, pero creo que me están apareciendo branquias. A Anita también la esta afectando. Ayer la vi boqueando en el metro, como si fuera una carpa de río. Aunque ahora que lo pienso, debe ser que venía boqueando, de ir desnucada durmiendo, como si no hubiera mañana. Ta, debe ser eso si. Mal yo! :P

Puerto de Yokohama

Venimos siguiendo el pronóstico climática para la zona desde ya un buen rato, y ayer pintaba bien para hacer una visita Yokohama. Algunas la consideran ciudad aparte y otros como un gran barrio o distrito de Tokio. Según leímos por ahí, Yokohama es la segunda ciudad mas densamente poblada de Japón. Sea como sea, es una zona enorme que además fue y es de los puertos mas importantes del país. Luego de un viaje corto en metro y tren, llegamos a la estación. Como ésta no esta ubicada en el meollo del asunto, tuvimos que movernos un poco caminando hasta las primeras atracciones turísticas.

Un detalle no menor de esta ciudad es que aparentemente viven muchos extranjeros radicados en Japón y además es una área muy distinguida. Muy chick vio? Se notaba en sus edificios grandes, modernos, la gente paqueta como uno, coqueta como uno y además porque nos topamos con una automotora de Porsche. En el momento que pasábamos y babeábamos por los autitos visiblemente expuestos, para un gran camión para descargar otro conjunto de estas maquinitas. Seguimos caminando, dimos la vuelta a una esquina y frente estaba otra automotora con Rolls Royce y Ferrari. Ahí nos calló la ficha: esta gente no anda con bobadas a la hora de comprar tutú.

Vista del restaurant del Yokohama Landmark Tower

Un poco mas adelante en el rayecto, terminamos llegando a la Landmark Tower; uno de los edificios marcados como de interés turístico para visitar, el que además fue el edificio mas alto de Japón hasta principios del siglo 21. Su piso 69 de observación ofrece una vista espectacular de 360 grados de toda la zona de la bahía, el mar, y hasta la cordillera montañosa que esconde parcialmente al Monte Fuji. Eso si, para poder subir hay que tomarse un ascensor que acelera de 0 a 12 metros por segundo en un instante. lo que hace que las tripas te queden en los tobillos. 

La vista desde ahí es espectacular, a pesar del día nublado y con niebla de a ratos que tuvimos. Muchas fotos y siempre relojeando el horizonte para ver si aparecía el Monte Fuji o no. Debo reconocer que igual la espera valió la pena. Las nubes fueron variando de allá para acá. Al principio no se veía nada, pero de a poco fue mostrando las montañas antes mencionadas. Muy pero muy rico todo… sobre todo los fideos que nos manducamos en la cafetería que existe ahí, con una vista para pocos.  Pechocha! Del Fuji, ni noticias.

Bajamos la torre y nos tomamos un metro con rumbo al barrio chino, no sin antes pasar por la tienda oficial de Snoopy donde Anita se vio tentada en llevarse varios carros con cosas. Mi cara de “capaz que en la aduana nos preguntan como pensamos pasar un perro de peluche de 2 metros por la maquina de rayos X” fue contundente. Igual se saco el gusto y alguna cosita se llevó. 

Barrio Chino - Yokohama

Al llegar al Chinatown comenzamos a zigzaguear por las calles y chusmear las tiendas y puestitos de comida que había por todos lados. Si los ponías les gusta comer cosas raras, los chinos le pasan el trapito en eso. De todo y con todos los olores y gustos que se les ocurra. Estuvimos tentados en comprar unas bolas de masa, similares a las bolas de fraile, pero recubiertas de semillas de sésamo o algo similar, pero que dentro tenían como una pasta hecha de porotos… Algo similar habíamos probado la otra vez pero el relleno era un asco. Pasooooo!!!!

Visitamos las varias puertas que delimitan el barrio Chino y un par de templo, que en términos generales son similares a los japoneses y a los coreanos, por obvias razones, pero que tienen su touch especial chino. Mas que touch, sus múltiples touches. Mamita, que cargados que son. Un chirimbolo al lado del otro que se complica decidir pa’donde mirar. Que locura!

Nos dirigimos hasta el puerto y recorrimos unos parques que había ahí. El sol había salido finalmente y la gente se agolpaba en los bancos y césped de esa zona para disfrutar de una primavera que por el momento esta solo en los papeles pero no en los bifes! Terminamos llegando a las barracas de ladrillos que básicamente son dos barracas o lugares de almacenamiento, hechas de ladrillo y con un estilo definido bien europeo. Luego del gran terremoto de principios del siglo pasado fueron restauradas y ahora hay tiendas y restaurantes. O sea… es un shopping que antes era un gran galpón para guardar cosas. Igual, nosotros tenemos uno que antes de ser shopping guardaba personas. Punto para nosotros en originalidad!

Terminal Internacional de Pasajeros - Yokohama

Terminamos llegando, cuando comenzaba a bajar el sol, a la zona de la Terminal Internacional de Pasajeros; lugar donde descienden y ascienden los pasajeros que llegan a Yokohama por barco, especialmente en cruceros. El lugar es muy raro pero interesante. Es un enorme muelle, cubierto por una estructura sin forma, hecha de madera que los cubre. Esta estructura, deja a los que andan al pedo como nosotros, caminar por sobre de ella y disfrutar de las vistas desde ahí arriba. Además, tiene pasto y algún que otro jardín. Muy loco todo pero la verdad que con Anita estaba especial para tirarse en bicicleta o en patineta por ahí. 

Al bajar el poco sol y estar contra el mar, el viento empezó a marcar presencia y se puso fresquete. Yo me entretuve sacando unas fotos. Pensé que en cualquier momento el Pinguino Fresquete iba a hacer acto de presencia, dad las condiciones climáticas. Pues no… cuando quise acordar estaba pegandose una buena siesta debajo de un alero que formaba la estructura de madera que tanto glamour y diseño moderno ostentaba. Macanudo lo tuyo. Con razón me dijo “saca foto nomas… dale tranqui!”

Nos volvimos medio que a los pedos para encontrarnos con Luchi y Ceci en la zona de Shibuya a eso de las 19:30 pero le erramos a los tiempos y llegamos un pelín mas tarde. Dimos unas vueltas, caminoteando y conversando hasta que picó el hambre y entramos a un bolichún a comer algo. Se nos hizo re tarde y volvimos casi a la 1 de la madrugada al hotel. Hechos crema.

Lago Kawawuchi, esperando a que el Monte Fuji se deje ver...

Hoy, decidimos largarnos a uno de los pocos lugares que nos va quedando para visitar por estos lares y que teníamos especial interés en conocer. La zona de los lagos alrededor del Monte Fuji. La otra vez habíamos estado en Hakone y visitado uno de ellos. El plan para hoy era ir por otro lado y visitar el lago Kawawuchi. Sabíamos que el trayecto era largo y que uno de los trenes que teníamos que tomarnos era un poco lenteja. Le erraron en el adjetivo calificativo para el tren. Era una babosa. Se arrastraba. Demoramos casi una hora en hacer un trayecto similar al que en el tren anterior habíamos demorado veinte minutos. Un embole importante. 

En el recorrido fuimos viendo como el paisaje se elevaba de a poco y los picos eran cada vez mas altos e interesantes. La mañana era soleada de a ratos. En un momento el tren hizo un giro, que además nos obligó a dar vuelta el asiento del tren y ponerlo en la otra dirección, y el Monte Fuji se dejó ver en gran parte. Un espectáculo imponente. Uno lo espera de un cierto tamaño pero cuando lo vez es muchísimo mas grande aún. Un titán de la naturaleza. Lástima que en ese momento no teníamos la cámara de fotos a mano y cuando logramos encontrar aunque mas no fuera el celular para tomar una foto, ya se volvió a tapar por las nubes y el trayecto del tren había variado. 

Con la esperanza de ver mas de él con el entorno de los lagos, llegamos a la estación y salimos como escupida en tabla en un bus, bordeando el lago Kawawuchi. Miramos para allá y para acá y nada; se veía poco y nada. Bajamos en una parada bastante alejada de la estación pero que garantizaba una vista espectacular del volcán. Caminamos al borde del lago, tirando piedritas, conversando, matando mosquitos, jugando a la rayuela, pero nada. Nada de nada. Nunca se dignó a aparecer el muy guacho! Caminamos un poco mas allá como para variar el ángulo de visión y de paso hacer tiempo. Seguía sin despejarse. Volvimos y nos sentamos en un banquillo, debajo de unos cerezos dando otra oportunidad. Nada! Estuvimos un buen rato y no aflojaba. Es mas, cada vez se ponía mas feo y negro el cielo. El viento que se había levantado no hizo ponernos las camperas y terminó ahuyentándonos. Arrancamos para le estación de trenes nuevamente, sin nada mas que una postal de la montaña del o..!

Apenas el Fuji...

En la espera del tren para volvernos a Tokio, nos cruzamos otra vez con un grupo de Ciencias Económicas. Nos dimos cuenta por que corrían para subirse a un tren y gritaban de aquí para allá. Un tren que no tenían ni idea si les servía o no tomar. Nosotros en eso estamos unos expertos… en lo de tomarnos trenes que no son correctos; a eso me refería! Al final, debido a que nosotros tampoco pudimos tomarnos ese tren, terminamos de grandes charlas con ellos. Muy macanudos los muchachos; y muy canarios también. Canariasos! Con decirles que yo soy una bestia peluda y suelo hablar fuerte pero estos hablaban a los gritos. Me sentí un lord  inglés en comparación. jajajaj Finalmente, ellos y nosotros nos bajamos en la misma estación de Shinjuku pero por alguna razón se bajaron y salieron de la misma forma que los conocimos 2 horas antes: corriendo y a los gritos. No se porqué. Capaz que habían dejado algo cocinando y se les iba a pasar de cocción. Muy loco todo.             

Mañana es ya nuestro último día completo en la capital oriental. Nos dedicaremos a hacer nuestras ultimas vueltas y patear las calles por ultima vez. Veremos que nos depara el agua… 

Shalú!