Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Cuentos del viernes 17, sabado 18 y domingo 19 de Abril - Nikko y otros

Omotesando chiquilinada! que contursi?

Nosotros reportándonos después de varios días sin reportarnos por varias razones. Numero uno, la conexión al mundo cibernético ha sido medio mala del todo y numero dos, las actividades sociales y turísticas nos han mantenido muy ocupados y además hemos vuelto muertos de cansado. Paso rápidamente a los bifes.

Museo Edo Tokio

El viernes, el clima arrancó bien y terminó mal. De una mañana mas o menos soleada pasamos a lluvia por la tardecita/noche. Igual no nos impidió salir rajando por las calles tokiotas. Arrancamos la mañana yendo al museo Edo Tokio Museum. El lugar es enorme y por alguna razón el punto de acceso es una gran terraza en el piso 3. No hay mas nada que una escalera mecánica donde se sube hasta el piso 6to donde esta el museo en si. Otra estructura de varios pisos donde alberga muchísimos edificios y estructuras que son réplicas de construcciones reales que existen o existieron en algún lugar de Japón. Además posee algunas maquetas de poblaciones o momentos de la historia que son realmente fantásticas. El nivel de detalle de éstas es algo de no creer. El museo, a pesar de tener muchas cosas para ver, no se hizo pesado de recorrer. 100% recomendable. 

De ahí, ya se nos había hecho tarde así que salimos raudos y chirriando el estómago a buscar donde comer. Decidimos arrancar para la zona de Ueno; zona donde nos hospedamos la vez pasada que vinimos a Tokio. Vieeeejoooo barrio que te vas!.. Así que metro de por medio, llegamos a la zona y emprendimos la búsqueda del preciado almuerzo, bajo las primeras gotas que caían en la ciudad. No nos decidíamos donde comer hasta que finalmente optamos por entrarle a una de las cosas que habíamos visto la otra vez y hasta ahora no nos habíamos animado. Comprar comida por la maquina expendedora de comida.

Si si.. así como lo leen. Una opción aquí es elegir uno de los platos que se ofrecen en un restaurant particular, según la fotito que aparece en cada uno de los botones, poner la plata en la máquina y darle pa’lante! Eso imprime unos tickets minúsculos que luego se los entregas a la señora que prepara la comida. Ella sabe que hacer con eso y listo el pollo. A los pocos minutos te trae el plato ordenado. Así de sencillo y de “complicado. Esto último debido a que la foto no siempre esta clara y hay que arriesgarse un poco a comprar algo que capaz que le gusta… o capaz que no!

Lo cierto es que ordenamos pasta, dado que el local se llamaba “Pasta ya!”. Anita se pidió unos fideos con salsa bolognesa que según sus propias palabras ”estaban muy ricos”. To pedí unos fideos con pollo, morrón y cebolla. Una salsa bien sencilla pero rica. El tema es que el tamaño del plato no siempre esta claro. Quiero decir; las cantidades en las porciones no es fácil acertarle. De cualquier manera las porciones acá van de bien a un poco subidas de tono. En criollo, son abundantes! En su opción, Ana ordenó la de 300 grs, había una de 500 grs. pero eso era mucho.. verdad? Bueno, yo no tuve otra opción que pedir la de medio kilo de fideos.. mas agregados. Que cantidad que eran, por dios! Lo recuerdo y creo que vuelvo a quedar lleno hasta mañana al medio día. Me los trajeron y era una platada imponente! Un cristiano al lado nuestro estaba comiendo eso mismo, y además le sumo un buen bol de sopa. Debe haber quedado pronto para la siesta, chupándose el dedito y todo. Se los terminó toditos. Una bestia. Yo hice mi esfuerzo, pero apenas superé la mitad del plato y dije basta. Erutito como indican las buenas costumbres locales, y arrancamos. En la puerta alguien me gritó “hay mamita.. esos cabellos rubios me ponen loco! Andá guarango!.. no vez que son los fideos que me acabo de comer que se me salen por las orejas. Pipón es poco para describir como quedé. Toda una experiencia comer ahí.  

Debo decir que levemente me despegué y obtuve la delantera en el campeonato de pelotilladas en ese momento. Luchando con la comida, tenía sucio hasta las patillas de la salcita que tenía la comida. No encontraba las servilletas por ningún lado. Mire y vi que a unos pocos centímetros de la barra donde estábamos comiendo había un servilletero grande. Había de varios tamaños junto con los escarbadientes, y alguna aderezo como ketchup y demás. Ahí mismo tomé la primera que vi y me percaté que eran grandes. Bien grandes. Le limpié la boca porque la salsa me chorreaba el bigote y noté nuevamente otra característica de las servilletas: eran gruesas como papel de lija. Que raro! Le comenté esto a Ana y me dijo “ pero están ahí.. al lado. Que agarraste?””De estas respondí” rápidamente y señalando de donde las había tomado. Me contestó entre sorpresas y risas: “Pero muchacho!.. eso no es una servilleta.. eso es un mantel!”Menos mal que nadie miraba porque sino me ganaba la fotito colgada en el local del boludo del día. Punto para mí!

Museo de Historia Natural

Luego de nuestras andanzas gastronómicas terminamos dirigiéndonos para el Museo de Historia Natural de Tokio en el Parque Ueno, ahora bajo una lluvia mas intensa. Estuvimos un buen rato recorriéndolo y volvimos por las pintorescas calles de Ueno a recorrer tienditas varias, bajo los pilares que sostienen las vías de los trenes que llegan a la estación a unos pocos metros. Nos encontramos con Ceci y Luchi y decidimos tomarnos algo caliente en una cafetería cercana y comenzar a planear nuestro paseo que comenzaría el Sábado.

El sábado arrancamos a media mañana en tren rumbo a Nikko. Este lugar es un pueblo que esta a unas dos horas de Tokio y que tiene un grupo de templos y santuarios bastante importantes dentro del budismo. Uno en particular,Toshogu Shrine, se caracteriza por tener unos edificios bastante sobre cargados en cuanto a su decoración, sobre todo uno en particular. La cantidad de chirimbolos y cosas que hay es demencial. Bueno, ese mismito…estaba en reparación parte de su fachada así que ta, no pudimos verlo en su máxima expresión. De cualquier manera pudimos ver muchos detalles y decorados que tienen. Puntualmente aquí es donde se originó la imagen de los tres monitos que uno se tapa la boca, el otro las orejas y el tercero los ojos. Esta secuencia ha aparecido infinidad de veces en el cine y sobre todo en los dibujos animados. Bueno, estos monitos y muchos otros están tallado en madera a lo largo de este templo. Quien diría que fueron inventados aquí.

La tarde había pasado casi ya, los templos estaban a punto de cerrar y nosotros no habíamos comido aún. Había un hambre en el cuadro interesante. Empezamos a caminar y finalmente encontramos un bolichún cerca de la estación de trenes. Muy pequeño pero con buena pinta. Además, con muchas opciones para almorzar. Cada uno eligió lo que le gustaba mas y bien variado que fué. Yo me clave una chuleta de cerdo a la plancha con verduras y el arroz blanco infaltable que estaba deliciosa. Mas tarde hicimos el check in en el hotel y esperamos a Kei, nuestro quinto integrante que estaba por llegar. Para los que no lo conocer, Kei es japonés pero vivió uno par de años en Panamá. Esto hace que, sin ser un experto, entienda bastante el español y a pesar de no armar muchas frases completas, se hace entender y nos entendió perfecto. Además es un personaje y nuestro traductor de japonés cuando no entendíamos un soto lo que estábamos por comer, comprar o lo que fuere. 

El hotel en el que nos quedamos era muy bonito y tenía la particularidad de que era bien clásico japonés. Lo que se llama Ryokan. Es decir, piso y paredes de tatami y madera, sin sillas, solo almohadones con respaldo, y dormir en un futón en el suelo. Toda una experiencia pero fue excelente la estadía. Además tenia su propio “club pelotaris”así que por la noche  usamos sus instalaciones para pegarnos una trapeada, mansa y carretilluda. Por la noche fuimos a cenar, tomar algo y conversar los cinco a un boliche que estaba casi casi que pegado al hotel. No había muchas mas opciones pero igual estuvo bien de bien. 

Puente frente al hotel en Nikko

Algo a aclarar es que Nikko es un pueblo que esta en el medio de las montañas las cuales todavía muestran signos de tener nieve. Además el viento que se levantó en la tardecita anticipaba que cuando bajara el sol te iba a zumbar la bata de lo fresquete que iba a estar. Dicho y hecho, yo salí a sacar unas fotitos al puente japonés clásico que esta frente al hotel, y casi que convierto en cubito de hielo. Menos mal que el pingüino Fresquete no me acompaño sino ni se sabe! La habitación como ya comenté tenia piso de madera y tatami. Muy rico todo pero no era la mas calefaccionada que había ni por lejos. Dormir en el piso para chupar mas frío no era lo que mas me motivaba. Cuando armamos “las camas”pensé que me iba a morir de frío. Por suerte me equivoqué y por lejos. El futón estaba formado por un colchón fino, cubierto por una única sabana y tapado por acolchado que pesaba menos que un pollito. Nada de nada. El tema es que luego que te metés a la cama y eso levanta una temperatura increíble. Me desperté en la madrugada sin saber lo que me pasaba.Pené que tenia un oso grizzlie parado en el pecho. Que calor mamita! Menos mal que la habitación era “fresquita”sino hoy de mañana me picaban unas papas y boniatos y estaba pronto para degustar en la mesa. Que calorr! Los ponjas la tienen toda pensada. Por algo siguen durmiendo en eso como unos campeones.  

Cascada Kegon - Nikko

Hoy, luego del desayuno, arrancamos a recorrer nuevamente, pero ahora con Kei desde el principio. Nos tomamos un bus y arrancamos para la zona de la cascada Kegon. Un lugar natural espectacular a mas de 1200 metros de altura. Recorrimos los tres miradores que tiene la misma y seguimos ahora rumbo al lago Chuzenji. Este lago está un poco mas abajo pero por encima de los 1000 metros de altura. Alrededor hay muchas casas y hoteles muy distinguidos. Según nos contó Kei, es un balneario muy visitado en época de mas calor. Caminamos en torno al lago, almorzamos y visitamos otros templo que estaba cerca de ahí. Caminamos otro poco y ya nos preparamos para emprender el retorno a Tokio, alrededor de las cinco de la tarde.

Al llegar a la metrópolis, nos separamos de Luciano y Cecilia, dado que Kei había arrancado antes para su casa, y decidimos sacar unas fotos en el templo Senso-ji ubicado cerca de nuestro hotel, cafe con leche de por medio.

Quizás mañana, si el tiempo nos a favorece, vayamos a Yokohama por el día, pero mañana veremos! Por el momento es todo.

Namasté!  

P.D: Una curiosidad que vimos en el hotel de Nikko, es que el ascensor tenía limpiador de dedo. Es decir, un lugar junto al a botonera donde unos aprieta para decirle a que piso va, donde luego de realizar la selección del piso, puede frotar su dedo para limpiárselo. Es como una superficie rugosa, tipo papel de lija, que raspa y raspa y saca toda la grela del dedito. Te queda una pinturita!