Travel Blog

On this place you will be able to read my adventures during different travels my wife and I have done through out the years. 

Spoiler alert: For now, Spanish version only.

Cuentos del Lunes 13 de Abril - Kanazawa al viento

あなたはみんなどうしている?

Nosotros bárbaro! Metiéndole a la pata como loco. Anoche mande un último mail de Nagoya. Desde hoy a medio día estamos en Kanazawa, norte de nuestra posición anterior y nuestro último destino previo a llegar a la gran metrópolis nipona. Hicimos todo el viaje en tren bajo agua constante y para no desentonar aquí en Kanazawa sigue igual. Lluvia por doquier hasta que nos vayamos el miércoles por la mañana. Un desastre en cuanto a clima.

Igual apechugamos y arrancamos a recorrer la mas que bonita ciudad bajo lluvia constante y sonante. Luego de buscar para almorzar, terminamos encontrando un buteco con bastante linda vista de la ciudad y sobre todo de la estación de trenes. A lo lejos, y cuando la lluvia daba unos minutos de tregua, pudimos ver unos picos montañosos con nieve en su cima que se ve son muy bonitos. Calculo que parte de los paseos regionales serán ir a visitar y practicar algún deporte invernal. Luego del incorporar algunos carbohidratos salimos rumbo al distrito de los Samurai. 

Aparentemente, la ciudad fue muy importante en la historia de Japón y puntualmente vivió una familia muy influyente que tuvo varias propiedades en la zona. La familia Nomura. Puntualmente una de ellas es uno de los puntos que se pueden visitar en esa zona y nos dirigimos hacia ahí: Nomura Samurai House. Entre las cosas mas interesante que pudimos ver ahí fue una armadura Samurai completita, armada y matriculada en origen, y que fue usada en batalla en  1580. Acá casi tenemos un altercado internacional con unos rusos.

Despelote en el museo

Al entrar a la casa, había que pagar la entrada, entenderles las explicaciones a las mujeres que te daban los panfletos con las explicaciones y además hacer equilibrio y descalzarse para entrar. Eso en la mayoría de los lugares públicos que hemos visitado. Hemos pasado desde el piso frío de unos tablones al aire libre prácticamente hasta los pisos con algo parecido a loza radiante o al tatami blandito y tibio. Hoy experimentamos un tramo de jardín trasero parado en piedras, muy limpias y todo lo demás pero heladas. Que ganas de joder con la descalzada. El incidente casi se produce porque a pocos minutos de haber empezado al recorrida nos topamos con un grupo bastante grandecito de lo que yo creo eran rusos. Eran grande, mas bien rosaditos de piel, medios rubiones y arrastrando mucho la jota y otros sonidos fuertes. Si uno va a un lugar japonés en general reina la calma, el silencio y la armonía. Esto eran ruidosos, conversadores pero sobre todo prepotentes y se atravesaron en cuanto lugar pudieron. Eran ellos y el resto que reventaran! Los mirabas de pesado y no les importaba. Nunca entendieron que estuvieron jodiendo desde que llegaron. Yo hice algún comentario y como nadie se dio vuelta para pegarme asumí que no me entendían y me estuve riendo un poco. 

El momento sublime fue cuando intentamos salir del lugar, donde teníamos que recuperar nuestro calzado en unas estanterías dispuestas para dejarlo. Ahí, toda esta muchachada vodkera intentaba salir, mas otros tantos intentaban entrar. Todos en un espacio de 3x3 metros. Las doñas que iban en “la excursión” estaban a los manotazos limpios para poder bajar un par de escalones, sentarse y calzarse. A todo esto, otro grupo mas de japoneses intentaban hacer su ingreso por otro lado. Mas despiole imposible. Nadie cedía una pizca de espacio. Todo el mundo quería calzarse pero no se daba cuenta que si no sería, nadie lo iba a poder hacer y si lo hacía iban a salir con el calzado cambiado. Yo lo intenté pero en vez de recuperar mis botas, casi salgo de sandalias rojas con flores y con los pies cambiados. Era una locura. Lo controlé por reloj y demoramos casi 10 minutos en que la cosa se despejara y poder meterme los zapatillos y salir. Me terminé de vestir en la esquina, agarrándome de un murito. 

Mercado Omi-Cho

También fuimos por una antigua farmacia que actualmente tiene como un museo de la historia de la ciudad y no solo los antiguos artículos de la farmacia en si. Seguimos recorriendo y de fuimos hasta la zona del mercado Omi-cho. Este lugar, como otros que hemos visitado ya, esta formado por varias cuadras “peatonales” donde se pueden encontrar de todo tipo de productos. Este era relacionado con la comida y sobre todo productos del mar; muchos de ellos aun vivos. Bichos de todo tipo y color. Mi sensación es que aquí había mas variedad que en otros mercados. Lo de “peatonales”es porque la gente anda caminando por todos lados, pero cada dos por tres, te zumban las bicicletas y ademas los autos o camiones que descargan o cargan cosas. Tenés que andar con cuatro ojos!     

Tomamos un ómnibus para ir a otro lado y le pifiamos de linea. Nos tuvimos que bajar antes en otro lado pero de casualidad quedamos junto al gran parque que rodea el Castillo de Kanazawa. Lo vimos de reojo y seguimos camino a uno de los barrios de las geishas o Higashi-Chaya. Llegamos y casi todo estaba cerrado. Así que igual decidimos recorrer las múltiples callejuelas en busca de alguna chiquilina fugaz que pasara rauda y veloz a hacer algún espectáculo en la zona. No vimos ni una. Igual la caminata estuvo interesante. Como sin querer queriendo llegamos al río y disfrutamos de un lindo paisaje bajo los cerezos levemente iluminados por la poca luz que iba quedando del día. Esperamos el bus un buen rato, intentamos resolver el tema de los chirimbolos pero no pudimos. Estábamos cansados y decidimos tomarnos un taxi, cosa que no habíamos hecho aún. Con el mapa en la mano y diciendo el nombre de la estación lo mas japonés posible nos hicimos entender con el chofer, obteniendo la esperada respuesta al estilo Carlitos Balá.”eaahhh eahhh pepé! OK OK… clach clach clach”. Listo, problema resuelto. :P

Castillo de Kanazawa

Al llegar al hotel, un buen rato después recordamos que en éste, teníamos a nuestra disposición un baño termal para disfrutar. Si, como en muchas zonas de Japón gracias a que están sentaditos bajo una zona volcánica bastante inquieta, existen termas y hoteles que poseen agua termal para sus huéspedes. Este es uno de ellos. “Hay que aprovecharlo” dijimos!  Ahora… existe un par de problemas. Uno de ellos es que esta todo en japonés, como era previsible, y no entendemos nada de nada. El personal menos que menos entienden inglés. Como hacemos para entender lo que tenemos que hacer o no en la etiqueta del baño termal. He aquí nuestro segundo problema. Este baño termal… es al estilo japonés. Que significa? Que el baño termal es en conjunto y separado. Es decir, hombres todos juntos por un lado y las mujeres también todas juntas, por el otro. Un detalle clave de todo esto es que no es en Porto Alegre que hay que bañares. Seria un poco mas allá. Seria en PELOTAS. Mas claro revisen un libro de geografía. Si si, empelotillados, como dios nos trajo al mundo. 

Imagínense la etiqueta que hay que tener para proceder en estos baños y sobre todo, donde guardarse la etiqueta cuando uno esta en bolas completamente! Hay que pegarse un baño previamente para que cuando uno entre a las piscinas, ya lavó todas las impurezas. Hay que llevar su toalla y su trapito para refregarse sin tener que pedirle al de al lado que te lave la espaldita. Además, hay que hacerlo sentadito en un taburete y con un lluvero tipo teléfono. El lugar provee de shampoo y todo los elementos necesarios para el aseo personal. Además hay una palangana que uno puede llenar y echarse agua tipo balde de agua. Precioso! Todo esto lo se ahora porque ya fui y volví. Si leyeron el mail de ayer sabrán que hice una reflexión puntal sobre la observación. Bueno, hoy la apliqué al máximo. Al principio haciéndome el choto como para relojear de reojo que hacia el resto y luego aplicarlo. Ahí hice mi primer conclusión. “El trapito que tengo en la habitación colgado en la baño era para eso, para refregarse. Si subo a buscarlo capaz que asusto alguna doña que pasee por los pasillos del hotel”. La imagen me aterró y ademas rememoré un capitulo de Mr Bean que visita una piscina y termina asustando a unas chiquilinas al pasear en pelotas por el gimnasio. Mejor me quedo quietito y me las arreglo con lo que tengo. Que lindas manitos que tengo! 

El lluveiro larga un chorro precioso que si no te agarras fuerte te tira del taburete. Luego de controlar las fuerzas implícitas en el hidrolavado que me estaba haciendo había que lograr trancarlo y que largara agua por mas de 5 segundos. Después del cuarto intento me di por vencido e hice el lavado con una manita primero y luego con la otra. Luego de cumplido con la primer etapa estaba pronto para meterme en la piscina termal literalmente. Lleno de ponjas por todos lados. Todos mirándome. Yo les devolví la mirada pero ellos ganaron. Me metí como bobeando rápidamente y me quede en un rincón. Casi caso el estado de sublimación en unos pocos segundos por la temperatura del agua. Cuidando la mercadería pensé que si lograba salir en dos patas y no reptando cual babosa, estaba hecho piedra! No se que temperatura tenia el agua, per era bastante caliente. Después de unos minutos lo tenia controlado. De cotelete, revisaba unos hidromasajes que había en una mini piscina junto a mi. Se liberaron y me tiré cual delfín a por ellos. Que lindos chorros!.. especiales los que te daban… Pasando a la parte de la salida, secada con la toalla que si había llevado de la habitación, vestida y pa’fuera como todo un experto japonés. A pesar de que estuve 15 minutos nada mas, fue muy relajante, completándolo con un masaje automático brindado por un sillón electrónico mezcla con boa constrictor. Quede hecho una seda. Mansa como agua de pozo! Mañana voy por la revancha!

Por razones obvias y velando por la salud mental de los lectores, no hay imágenes del baño; además de una reglamentación del recinto proveedor del servicio. :P 

Sayonana my friends!